Alguna vez me preguntan por qué insisto en política regional si es puro circo. Y sí, hay días que dan ganas de mandarlo todo al diablo. Pero cuando ves que ciertos nombres repiten en padrones sospechosos, con financiamiento que nadie fiscaliza en serio, te acordás que callarse es peor. Porque acá en Trujillo sabemos lo que pasa cuando la prensa libre se asfixia. Al toque se nota.