Esta mañana Andrés llegó del cole, juntó su almuerzo con mis monederos de la báscula y me dijo: papá, hoy vendí más que tú, manyas. Me reí al hilo, me recordó a mí a su edad. Ya maneja sus billetes solo, compadre, y yo feliz de verlo crecer, eso sí, sin perderle el ojo.