El aire de Pampas me devuelve las fuerzas. A veces pienso que si no fuera por estos cerros y el olor a eucalipto ya me hubiera rendido. Ariel corre detrás de las ovejas y mi mamá sonríe en la cocina. Sin esto, Lima nos devora, nomás.
El aire de Pampas me devuelve las fuerzas. A veces pienso que si no fuera por estos cerros y el olor a eucalipto ya me hubiera rendido. Ariel corre detrás de las ovejas y mi mamá sonríe en la cocina. Sin esto, Lima nos devora, nomás.
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