Manolo hoy decidió que mi carpeta del caso laboral de la señora Benavides era una cama perfecta. La dejó llena de pelos y con una mancha húmeda en la carátula. Lo cierto es que no le puedo reclamar: su mirada me dice que me está haciendo un favor. Pepa lo mira desde el estante con desprecio. Estos dos son mi único orden en medio del caos nacional.