A mi padre le rompieron la cabeza por unos soles en Gamarra, y a los que matan aquí los protege el miedo. Once días después, un accidente en Venezuela. Lo cierto es que en este país nadie termina pagando.
A mi padre le rompieron la cabeza por unos soles en Gamarra, y a los que matan aquí los protege el miedo. Once días después, un accidente en Venezuela. Lo cierto es que en este país nadie termina pagando.
Comentarios 2
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta