Hace unos días nos visitó la escritora Gloria Portugal, gracias a la invitación de Nectandra Ediciones. Aprovechamos esta visita para que nos comparta sus apreciaciones sobre los aprendizajes, la labor de los maestros y la importancia de la lectura. Su testimonio es muy valioso en un escenario como el actual.
Y digo esto porque mañana asistiremos, con escepticismo, a elegir autoridades municipales y regionales. También porque vivimos en un clima de violencia imparable. La inoperancia del gobierno y de las autoridades profundiza ese desaliento. Frente a este panorama, las experiencias y percepciones de Gloria nos devuelven la esperanza y nos invitan a valorar lo que se construye desde la escuela.
Diálogo escolar
La iniciativa surgió de Carlos Santa María (director de Nectandra), quien suele propiciar encuentros con autores liberteños cuyas obras integran el plan lector regional. Bajo esta auspiciosa oportunidad, los estudiantes pudieron preguntarle directamente a Gloria por sus historias, personajes y escritura. ¡Y también decirle cómo sus cuentos habían tocado sus mentes y sus corazones! Ufff.
¿Y la autora? Ella, sorprendida y feliz, al mismo tiempo. “Creo que todas estas experiencias pueden contribuir, aunque de modo modesto, a propiciar el amor por la lectura y las ganas de seguir leyendo”, expresó. Escuchar las preguntas y las interpretaciones de los estudiantes abre una relación que puede y debe continuar después de las visitas, definitivamente.
Lectura creadora
Los estudiantes de las instituciones visitadas prepararon infografías sobre personajes, ideas centrales y símbolos; algunos propusieron finales alternativos. Elaboraron libretos y dramatizaron sus propias versiones de los cuentos. Esto la impresionó muchísimo. “No solamente habían leído: habían vuelto a escribir, interpretar y transformar aquello que habían leído”, dice, muy emocionada, nuestra ilustre escritora.
Elegir una escena o imaginar otro desenlace exige tomar decisiones sobre el sentido de una historia y acercarse a los conflictos de sus personajes. Allí hay una oportunidad para conversar sobre esas decisiones y escuchar sus razones. Ver que sus cuentos conmueven e invitan a crear responde a una duda íntima de Gloria: si lo que escribe puede, realmente, tener utilidad o valor más allá de sí misma.
Sentidos compartidos
Otra sorpresa fue la diversidad de lecturas de un mismo texto, sobre todo entre los estudiantes de secundaria. Gloria descubrió valiosas reflexiones sobre los personajes y sus conflictos. “Encontré en sus lecturas cosas que yo misma no había pensado al escribir los textos”, afirma, y reconoce una riqueza que excede la intención del autor. “Escuchar al lector amplía y enriquece la mirada de quien escribe”, acotó.
Ante la preocupación por los resultados de las evaluaciones, cuenta que en todos los colegios visitados los estudiantes formularon preguntas profundas. La hicieron pensar en detalles de sus propios cuentos que ella no había advertido. Su testimonio invita a valorar esas preguntas como indicios de reflexión y a aprovechar la presencia del autor para interpretar, relacionar, cuestionar y argumentar, sin reducir la lectura a la búsqueda de una respuesta única.
Mediación cercana
Nuestra escritora destaca el rol de los docentes, cuya entrega y pasión por los libros la maravillaron. “Son maestros apasionados por la lectura y creo que por eso han transmitido ese entusiasmo por los libros a sus estudiantes”, sostiene. El diálogo con el escritor se nutre de un trabajo de mediación previa: acompañar la lectura y dar espacio a las inquietudes permite aprovechar mejor el encuentro.
Esa mediación también ocurre en el hogar. Gloria recuerda a una madre que le pidió firmar un libro para su hija que aún no sabía leer, pero ya tenía una biblioteca en su dormitorio. Era la mamá quien compraba y le leía los libros. Nuestra escritora recuerda, además, el honor de visitar una ONG, junto con el escritor Jorge Barboza, a quien pudo escuchar hablar y leer sus cuentos a los niños. ¡La literatura también se comparte con cariño!, definitivamente.
Afectos duraderos
Y para cerrar con broche de oro, el domingo llegaron a la Plaza de Armas de Trujillo cerca de quince niños, desde Quiruvilca. Ellos, juntos a sus padres, profesoras y la directora de su colegio, le preguntaron por sus cuentos y le llevaron flores, cartas, juguetes y otros presentes. ¡Gloria les correspondió con más libros y llamó “mágica” a esa conversación en un lugar tan entrañable!
Ella comprende este cariño porque recuerda la desbordada emoción que sintió al encontrarse con una de sus autoras admiradas. Con humor, dice que ella es “una tal Gloria Portugal, nada más”, aunque los niños la hicieron sentirse importante. Estos encuentros merecen un lugar especial en la formación de nuestros estudiantes, pues permiten pensar, crear y descubrir en la lectura una experiencia compartida. Aprovecharlos es una tarea educativa esencial, en estos tiempos. ¡Qué vivan los encuentros con los escritores!
Canal oficial de WhatsApp 📲 ✓Diario Correo
Síguenos en WhatsApp y recibe las noticias al instante
UNIRME AL CANAL → 📍 Noticias · Política · Mundo· ActualidadLE PUEDE INTERESAR
- El Vallejo que Ciro Alegría conoció
- Elmer López Guevara y su narrativa del sueño
- “Sultán” de Sánchez Vega ahora en inglés
- Gerson Ramírez y su fórmula para romper hechizos
- Literatura infantil y juvenil de Venezuela
- Felipe Felipe: una novela que embarga e interpela
- Las décimas de Antonio Escobar en “Santoral”
- Once Liberteño: una selección que marca un parteaguas
- Julia Yepjen, la literatura infantil y los capibaras
- Sofía Jiménez: poetisa y maestra de los andes del norte
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta