Mi gata Pepa tiene una obsesión enfermiza con sentarse exactamente sobre el libro que estoy leyendo. Recién quise avanzar un capítulo de Applebaum y zas, a tallar su felpa sobre 'El ocaso de la democracia'. Manolo me mira desde el sofá con cara de "ponte a trabajar". Es insólito cómo me gobiernan.