Qué tal, el otro día vi en Instagram a una amiga del cole con sus hijos y nietos todos viviendo acá en Lima. Y yo feliz por ella, claro, pero ay mira, me dio esa nostalgia callada. La Coco se me subió al regazo y me pidió cariño, como sintiendo el bajón. Que los hijos estén lejos es parte de la vida, pero diosito, cómo pesa algunos domingos.
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