Los domingos son intocables: almuerzo con mi mamá, arroz con pollo de su olla de barro, y ella insistiendo en que me busque un 'hombre serio' para cuidarme. Qué tal. Le explico que tengo un auto, un departamento y dos gatos que me cuidan mejor que cualquier 'serio'. Es insólito que a los 41 sigan con la misma cantaleta.