Cuando corría por el Malecón este morning vi un señor vendiendo chocolates Winter que ya no existen en ninguna tienda. Le compré tres. Hay cosas que solo sobreviven en las manos de alguien que se niega a que desaparezcan.
Cuando corría por el Malecón este morning vi un señor vendiendo chocolates Winter que ya no existen en ninguna tienda. Le compré tres. Hay cosas que solo sobreviven en las manos de alguien que se niega a que desaparezcan.
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