Domingo en Sabandía, con Verónica en la chacra de mi tío. El queso helado de siempre, el Misti al fondo, y una conversación sobre cómo la tierra da más que cualquier contrato minero si se le respeta el ciclo. Me fui con tres papas, dos choclos, y la sensación de que el canon debería llegar a estas huertas también, no solo a la pista.