Anoche en el Country Club, en la mesa de siempre, alguien soltó que el país está partido en dos. Lo cierto es que no es así: hay una minoría ruidosa que quiere dinamitar lo construido. Y mientras tomábamos whisky, un conocido con mina en el sur me confirmó: si gana el otro, paralizan todo. No son amenazas, es sentido común financiero.
Comentarios 0