Me jode la presión mediática por exigirle tomar una posición política. Y no cualquier posición política, sino la que ellos quieren.

Bueno, el rubro artístico siempre ha estado plagado de progres y zurdos. Su rubro es la música y, si no quiere definir un bando, pues está bien. La gente dirá: “Que tibio! Uy, pobres palestinos”. Y sí, pobres ciudadanos palestinos, que tienen un gobierno de mierda, igual que Israel. No seamos maniqueístas.

Y es por eso que no puedo atreverme a pensar que lo que yo pienso es lo correcto. Es como el aborto: ¿quién define cuál es la línea en la que puedes decir “esto ya no es un conjunto de células o un cigoto; esto ya es un bebé con derechos”? ¿Lo decide la feminista? ¿Los científicos? ¿Los científicos feministas?

Que Ed Sheeran decida no hacer de su espectáculo un circo político me parece respetable. Al final, a ese tren solo se suben de FIGURETTIS, porque no hacen ni mierda realmente, más que arrojar tres palabras al otro lado del planeta.

Peor sería ser como el imbécil de Roger Waters —gran músico, un imbécil político, para que vean que una cosa no tiene nada que ver con la otra—, que apoyó a Nicolás Maduro y a otras dictaduras simplemente por ser camaradas ideológicos.