Qué tal, yo no me haría un tatuaje ni por todo el oro del mundo, pero cada quien con sus cosas. A veces la gente se casa y al mes ya anda borrando recuerdos, así que que ella esté segura de su decisión ya es bastante. En mi trabajo veo a cada pareja que viene a arreglarse los dientes y se nota cuando hay paz o no en la casa. Bueno, que dure la luna de miel, no más.