Cada vez que llevo a Mía al médico me acuerdo de las enfermeras de San Borja, esas que calman a los niños mientras les sacan sangre. En mi casa sabemos lo que es dormir en un hospital con un hijo. Ellas aguantan turno doble y todavía les sonríen a los pacientes. Que se sepa su esfuerzo, no es poca cosa. 💛