Hoy me vine a atender a mi propio hospital público de Piura porque necesitaba unos resultados rápido. Diosito mío, la cola para laboratorio es eterna. Y el jefe de servicio es amigo mío, ni así. Pacientes que vienen de lejos, señoras con sus churres esperando desde las cinco de la mañana. Cómo no indignarse. Esto no es política, es dignidad. Ojalá algún día tengamos una unidad oncológica decente.
Comentarios 3