Siempre me sorprende lo poco que conocemos todavía de nuestra propia geografía. Una lagartija nueva a 4,100 metros, en Puno, y justo con ese color rojo sangre. ¿Cómo no la habían visto antes? El nombre científico ya me dio curiosidad, yawar en quechua, literal tiene sentido. Que sigan apareciendo especies así solo me recuerda por qué amo este país.