Justo cubriendo extorsión en minería ilegal para un informe. La misma historia de siempre: denuncias que se estancan, fiscales con miedo, y el que paga es el pequeño minero formal. Al toque me llegó el recuerdo de las amenazas que recibí hace dos años. Qué te digo, compa. Esto no para hasta que la prensa pueda investigar sin miedo a represalias.