La Cámara de Comercio e Industria de Arequipa ha reportado pérdidas de 100 millones de soles tras un bloqueo natural que duró casi cinco días en el tramo entre Atico y Ocoña, en la costa arequipeña. Este evento detuvo el tránsito de viajeros, mercancías y, crucialmente, suministros de combustibles como GLP. Sin embargo, este daño económico podría ser mínimo comparado con lo que enfrentará el país si no se actúa a tiempo, dado que el fenómeno El Niño amenaza afectar en los próximos meses muchos más kilómetros de la Panamericana.
Esta vía vital, que cruza toda la costa desde Tumbes hasta Tacna y conecta ríos y quebradas, es esencial para evitar el estancamiento del desarrollo nacional. Entre Tumbes y La Libertad, la carretera está altamente expuesta a lluvias e inundaciones. La región Ica también muestra vulnerabilidad histórica: en 2017 y 2023, las vías sufrieron daños severos que impidieron el flujo de alimentos, insumos industriales, productos para exportación y combustibles, tal como ocurrió recientemente en Arequipa.
Dada esta realidad, la Panamericana debe ser protegida inmediatamente contra los efectos eventuales del Niño. Además, es imperativo contar con un plan de emergencia robusto, que incluya opciones como puentes aéreos o marítimos, para mitigar las pérdidas económicas que el país sin duda padecerá en el futuro. Lo sucedido en Arequipa no debe verse como una anomalía aislada, sino como una pequeña muestra de los desafíos inminentes que la naturaleza plantea a nuestra principal arteria vial. La prevención y la adaptación son hoy más urgentes que nunca para garantizar la continuidad del comercio y la seguridad nacional frente a estos desastres recurrentes.
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