Hablando con mi hermano el fin de semana me quedé pensando en esto. El perrito de mi arequipeñita es bien calladito y a veces no sabemos si le duele algo. Casi nunca se queja, solo se esconde debajo del sillón. No sabía que el jadeo excesivo podía ser dolor, siempre creí que era calor nomás. Tendré que leer esto con calma para cuidar bien al compañero de la pequeña.