por Redacción RPP
En una decisión que cierra el capítulo judicial sobre la crisis inmobiliaria de China, el tribunal de Shenzhen impuso la pena máxima al magnate Xu Jiayin. El fundador del gigante Evergrande fue sentenciado este jueves a cadena perpetua por delitos graves como fraude financiero y sobornos. La corte determinó además la entrega de todos sus bienes personales. Según un comunicado oficial, entre 2016 y 2021, el empresario, junto con su compañía y filial, violaron las leyes nacionales mediante prácticas continuadas de falsificación financiera a gran escala. Estas acciones incluyeron inflar artificialmente los activos, ocultar pasivos y cometer delitos como la captación ilegal de depósitos públicos y la emisión fraudulenta de valores. La magnitud del caso trasciende la condena individual de Xu, conocido internacionalmente como Hui Ka Yan. El fallo abarca toda la estructura corporativa del conglomerado, dictando multas millonarias. La televisión estatal CCTV reportó que el tribunal ordenó pagar 8820 millones de yuanes a Evergrande Group y otros 7000 millones a su principal filial, Evergrande Real Estate. Este escenario legal se inserta en un contexto económico devastador: la empresa quedó con un pasivo total estimado en 330,000 millones de dólares, desestabilizando al gigante asiático. La resolución no es aislada; forma parte de un conjunto más amplio de justicia aplicada a los responsables de la quiebra. El proceso judicial generó un total de 56 sentencias adicionales que impactan a otros altos cargos. Entre ellos se encuentran condenas de entre seis y dieciocho años de cárcel para cinco personas, destacando las penas impuestas a los expresidentes Zhen Litao y Ke Peng. Con esta sentencia definitiva en primera instancia, el sistema judicial ha marcado el fin del proceso contra la figura que se convirtió en epicentro de una crisis de liquidez sin precedentes. El fallo refleja la severidad con la que las autoridades persiguen la corrupción sistémica y los desfalcos que arrastraron al sector inmobiliario chino hacia su actual colapso financiero.Su trayectoria personifica el vertiginoso ascenso y la estrepitosa caída del sector inmobiliario chino. Nacido en 1958 en una zona rural, Xu pasó de trabajar en una siderúrgica estatal a fundar Evergrande en 1996, basando su éxito en un modelo de rápida rotación de capital y financiación abundante. Para el año 2017, la revista Forbes lo situaba como el hombre más rico de China con una fortuna de 42,500 millones de dólares, proyectando una imagen de filántropo próximo al poder político.
"Soy hijo de la tierra amarilla. Mi sueño es dar a más gente un hogar", declaraba el empresario durante sus años de mayor influencia, resaltando unos orígenes humildes que contrastaban con su posterior estilo de vida. Sin embargo, este modelo de expansión agresiva quedó expuesto cuando Pekín endureció las regulaciones en 2020 a través de las llamadas "tres líneas rojas" para limitar el endeudamiento excesivo.
A pesar de los intentos iniciales por calmar a sus empleados y acreedores cuando la crisis de liquidez se hizo evidente en 2021, la situación se tornó insostenible, derivando en el arresto domiciliario de Xu a finales de 2023. La justicia determinó que el directivo abusó de su posición para organizar fraudes y apropiarse de bienes de la empresa bajo el pretexto de repartos de dividendos, mientras obtenía el control de entidades financieras mediante sobornos.
El tribunal enfatizó la gravedad de estas acciones en la perturbación del "orden de la economía de mercado socialista". La condena a Xu Jiayin se produce en un contexto en que el sector inmobiliario, que llegó a representar cerca del 30 % del PIB chino, sigue afrontando desafíos estructurales.
El caso de Evergrande fue el catalizador de un efecto contagio que ha afectado a otras grandes promotoras como Country Garden o China Vanke, provocando una profunda desconfianza entre los compradores de viviendas.
La sentencia emitida en Shenzhen busca cerrar un capítulo de impunidad en la gestión corporativa, pero la liquidación de Evergrande en favor de acreedores extranjeros sigue siendo incierta bajo el sistema judicial chino. Aunque las autoridades lanzaron paquetes de apoyo financiero para garantizar la entrega de proyectos vendidos sobre plano, las ventas comerciales muestran retrocesos significativos año tras año.
A pesar de ello, el caso del gigante inmobiliario fue catalizador de un efecto contagio que afectó a grandes promotoras como Country Garden o China Vanke, provocando profunda desconfianza entre compradores de viviendas. La imagen actual de Xu Jiayin, presentada por el tribunal con pelo blanco y gesto serio tras declarar culpabilidad y arrepentimiento en abril, dista drásticamente del magnate que una vez lideró el crecimiento económico del país.
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