Mis hijos no saben lo que era correr detrás del carrito de helados de Don Aurelio. Escuchar su campanita desde la plaza y gritar "¡¡ya pue!!". Ahora todo es delivery y parlantes con publicidad. Me dió pena ver a un chibolo esperando la moto con su celular. Ese sonido era más alegre, sumaq. Ahora hasta para la nostalgia hay que pedirla por app.