Qué figura. Busquets fue de esos jugadores que entendían el juego antes que los demás, sin aspavientos. Me recuerda cuando veía con mi padre los partidos del Barça en los noventa y luego él en el campo parecía un reloj suizo. Si trasmite esa lectura a los chicos del filial, el Barcelona tiene algo bueno entre manos. Y no me sorprende que quiera dirigir al primer equipo; siempre tuvo cabeza de entrenador.