Desde el puesto de comando móvil, el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI), Luis Vásquez, presentó a la presidenta Keiko Fujimori el balance del II Simulacro Nacional Multipeligro 2026, ejercicio que se desarrolló en 18 regiones del país bajo escenarios de sismos, lluvias intensas y tsunamis.
Las cifras simuladas a nivel nacional arrojaron 10.926 personas fallecidas, 165.160 lesionadas, 2.199.818 damnificadas y 3.896.967 afectadas. En infraestructura, el balance proyectó 550.859 viviendas destruidas y 69.250 dañadas, además de 1.345 centros de salud afectados y 4.172 aulas dañadas en instituciones educativas de todo el país.
Vásquez señaló que Piura se ubicó como una de las regiones más afectadas dentro del escenario de lluvias intensas, e informó que en ese momento el puesto de comando de esa región contaba con la presencia del ministro de Defensa.
Simulacro Nacional
A las 3:06 p. m., los teléfonos celulares de todo el país recibieron una notificación de emergencia de Indeci, uno de los momentos centrales del ejercicio: el mensaje advertía sobre un supuesto impacto inminente de tren de olas y recomendaba alejarse de playas, puertos y malecones, además de dirigirse hacia zonas seguras verticales y seguir las indicaciones de las autoridades. Minutos antes, a las 3 p. m., había comenzado el II Simulacro Nacional Multipeligro 2026, desarrollado este viernes 14 de agosto en distintas zonas del país.
El escenario simulado incluyó un sismo de magnitud 8.8 frente a la costa del Callao, seguido de una alerta de tsunami. Según la ficha técnica del Instituto Geofísico del Perú (IGP), el epicentro del movimiento telúrico se ubicó a 60 kilómetros al oeste del Callao, con una profundidad de 42 kilómetros. La intensidad máxima proyectada fue de IX en la escala de Mercalli Modificada en zonas como Callao, Lima Metropolitana, Pucusana, Ancón, Chancay, Huaral, Huacho, Asia, Mala y Chincha.
La jornada, organizada por el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) en el marco del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Sinagerd), permitió evaluar la capacidad de respuesta de las autoridades y de la población ante sismos, tsunamis, lluvias intensas y otros peligros asociados. Participaron instituciones públicas y privadas, organizaciones, familias y ciudadanía en general.
El ejercicio también puso a prueba la capacidad de respuesta en Pisco, donde el simulacro tuvo una carga simbólica especial por el terremoto del 15 de agosto de 2007. Allí, el Centro de Salud San Juan de Dios funcionó como punto de primera respuesta y albergue de salud. La brigadista Tania Monroy detalló que el establecimiento puede atender entre 30 y 40 personas durante una emergencia y cuenta con espacio de hospitalización para entre 10 y 12 pacientes. En la jornada participaron tres brigadistas de intervención inicial y 15 profesionales de la salud, quienes ensayaron la atención ante un escenario de sismo de magnitud 8.8.
En Lima y Callao, donde se desarrolló el escenario de sismo seguido de tsunami, la alerta tuvo especial relevancia. En La Punta, distrito considerado altamente vulnerable ante un evento de esta naturaleza, cientos de vecinos, trabajadores y estudiantes evacuaron hacia zonas seguras verticales. En Miraflores, en tanto, empleados de oficinas y establecimientos comerciales dejaron sus centros de labores y se concentraron en las calles, mientras el tránsito vehicular se detuvo durante el ejercicio; el objetivo fue verificar si la población conoce las rutas de evacuación y los puntos de reunión establecidos.
En el Cercado de Lima se instalaron unidades médicas móviles de los Hospitales de la Solidaridad, junto con equipos de rescate, camillas y carpas destinadas a funcionar como albergues temporales. Además, en La Molina se realizó una demostración de evacuación y rescate de mascotas frente a un sismo de gran magnitud.
En la región andina, el ejercicio incorporó escenarios vinculados con movimientos en masa, como huaicos, de acuerdo con los peligros predominantes en cada territorio. Esto marcó una diferencia con Lima y Callao, donde la actividad principal recreó un sismo seguido de tsunami. En Cusco, turistas y pobladores evacuaron la Plaza de Armas mientras los equipos de emergencia ejecutaban un rescate vertical desde el campanario de la Catedral del Cusco, una maniobra que permitió evaluar la capacidad de respuesta ante una emergencia en un espacio de difícil acceso y con gran concentración de personas.
Efectivos de la Policía Nacional del Perú utilizaron cuerdas, poleas y una camilla para descender de manera controlada a una persona herida simulada desde lo alto de la estructura colonial. El simulacro se realizó en un contexto marcado por el recuerdo del terremoto de Pisco de 2007, uno de los desastres naturales más devastadores registrados en el país durante las últimas décadas. La actividad buscó reforzar la preparación de la población y evitar que las lecciones de aquel desastre sean olvidadas.
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