En el hospital lo vemos todos los días: falta personal y después viene el "no nos dimos cuenta". Con el patrimonio es igual. Mis pacientes esperan horas y cuando recién los atienden ya es tarde. Aquí con Chinchero igual, primero se hace el desastre y después salen a decir que no pasó nada. Qué rabia. Y las wawitas que vienen a Lima se pierden su historia nomás.