Evolución microestructural de la aleación, calentada durante 32 horas (izquierda) frente a 64 horas (derecha). Foto: Science
La aleación alcanzó su máxima resistencia tras 32 horas de calentamiento (panel C). Foto: Science
El tratamiento térmico de aproximadamente 32 horas fue el punto clave: permitió obtener una aleación refractaria de alta entropía (RHEA) con una estructura interna mucho más uniforme que la de los métodos tradicionales. Durante ese proceso, los átomos formaron granos más pequeños, compactos y conectados entre sí, lo que redujo los defectos internos que suelen debilitar los metales convencionales. Según Jian-Feng Nie, científico de materiales de la Universidad de Monash, “durante más de un siglo, el desarrollo de aleaciones se ha centrado en la composición y el procesamiento. Nuestro trabajo sugiere que la forma en que los átomos se organizan durante la fabricación puede ser igual de importante”.
Las pruebas confirmaron que el nuevo material duplica la resistencia del acero, triplica la del aluminio y también duplica la de una aleación idéntica fabricada con procesos tradicionales. Alcanzó una resistencia a la compresión superior a los dos gigapascales sin perder ductilidad, es decir, la capacidad de deformarse sin fracturarse. “Al controlar cuidadosamente cómo se organizan los átomos durante el procesamiento, pudimos crear una estructura altamente conectada con una resistencia y estabilidad excepcionales”, explicó Yu Zhang, científico de la Universidad de Chongqing. El secreto de esta superaleación reside, entonces, en la disposición atómica lograda tras el calentamiento controlado.
Para el equipo de investigadores, el siguiente paso es profundizar en el comportamiento de los átomos para entender por qué adoptan esta organización durante el proceso de fabricación. Yiannis Ventikos, decano de Ingeniería de la Universidad de Monash y ajeno al estudio, resumió la relevancia del trabajo: “Esta investigación sugiere que realmente podemos diseñar la forma en que los átomos se organizan, creando oportunidades para desarrollar materiales con capacidades que antes estaban fuera de nuestro alcance”.
Los autores del estudio consideran que esta estrategia representa un cambio importante para el diseño de nuevos materiales. Ahora existe la posibilidad de optimizar la estructura interna del metal y conseguir mejores propiedades con una menor cantidad de componentes, en lugar de añadir cada vez más elementos de aleación para mejorar el rendimiento. “Si este concepto puede aplicarse de forma más amplia, podría abrir la puerta a materiales con propiedades que antes se consideraban inalcanzables”, afirmó Jian-Feng Nie. El investigador señaló que esta técnica también podría favorecer una producción más eficiente, sostenible y económica para numerosos sectores industriales.
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