El líder de Juntos por el Perú y excandidato presidencial, Roberto Sánchez, condicionó este viernes su participación en el diálogo político convocado por la presidenta electa Keiko Fujimori a tres demandas concretas: la liberación de Pedro Castillo, la derogación de las llamadas "leyes procrimen" y la instalación de una comisión que investigue las muertes ocurridas durante las protestas en el sur del país a fines de 2022 e inicios de 2023.
“Instalemos la comisión que investigue los crímenes del sur. Instalemos esa voluntad política para derogar las leyes procrímenes y como sienten muchos peruanos [...] una demanda ética, la libertad del presidente (Pedro) Castillo. Cuando esos estándares se pongan adelante estaremos dispuestos a dialogar siempre”, declaró Sánchez a RPP tras llegar al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en un vuelo procedente de Juliaca, Puno.
Sin embargo, el líder de Juntos por el Perú fue tajante al expresar su desconfianza hacia la mandataria electa. “Nosotros somos dialogantes, construimos siempre, pero a la señora Keiko Fujimori yo no le creo nada”, enfatizó. En esa línea, anunció la formación de un bloque opositor para enfrentar lo que calificó como una gestión autoritaria respaldada por el Congreso. “Levantaremos un proyecto, una coalición democrática que le haga contraparte a esa vocación autoritaria que hoy gobierna en el Perú desde el Parlamento con el pacto mafioso”, manifestó.
Horas antes, desde Juliaca, Sánchez ya había cuestionado al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) por haber proclamado a Keiko Fujimori como presidenta electa. Argumentó que su partido presentó un recurso de apelación que buscaba la anulación del acta de proclamación de los resultados de peruanos en el extranjero.

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