Con densidades que apenas alcanzan los 0,038 y 0,047 gramos por centímetro cúbico, los planetas TOI-791 b y TOI-791 c se convierten en dos de los mundos más extraños jamás detectados. Estos valores son inferiores a los aproximadamente 0,05 gramos por centímetro cúbico del algodón de azúcar, lo que los ubica en la categoría de "superesponjosos". En contraste, Júpiter tiene una densidad media de 1,33 gramos por centímetro cúbico y la Tierra ronda los 5,5.
Ambos cuerpos celestes orbitan una estrella enana de tipo F7 situada a unos 1.110 años luz de la Tierra, en la constelación austral de Volans. Aunque su tamaño es comparable al de Júpiter, su composición única los convierte en rarezas dentro de los sistemas planetarios. Hasta ahora, solo se conocían cuatro sistemas con más de un planeta superesponjoso, por lo que este nuevo hallazgo —confirmado por astrónomos— abre una ventana para estudiar la evolución de este tipo de cuerpos celestes y podría aclarar cómo se formaron.
Los planetas fueron descubiertos por el telescopio espacial TESS de la NASA en la órbita de la estrella TOI-791. Su estudio permitirá a los científicos comprender mejor los procesos que dan origen a estos gigantes de densidad extremadamente baja, una rareza que desafía las explicaciones convencionales sobre la formación planetaria.
La autora principal del estudio, la doctora George Dransfield, de la Universidad de Oxford, destacó la importancia del hallazgo: “Solo conocemos un pequeño número de estos planetas superesponjosos y resulta todavía más raro encontrar dos en un mismo sistema. Sus densidades extremadamente bajas los convierten en objetivos ideales para comprender cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios”. Ambos mundos poseen atmósferas gigantescas compuestas principalmente por hidrógeno y helio, que representan una parte importante de su masa total. Una hipótesis plantea que nacieron en regiones más frías del disco de gas y polvo que rodeó a su estrella, donde pudieron acumular enormes cantidades de gas alrededor de un núcleo sólido.
Además de sus características físicas, TOI-791 b y TOI-791 c mantienen una inusual resonancia orbital de cinco a tres. Esa sincronización provoca pequeñas alteraciones gravitacionales que permitieron a los investigadores calcular la masa de ambos mundos con gran precisión. Por cada cinco vueltas que completa el planeta interior alrededor de su estrella, el exterior realiza casi exactamente tres. Este raro sistema planetario podría revelar cómo nacen estos gigantes ultraligeros.
El profesor Amaury Triaud, de la Universidad de Birmingham, calificó al sistema como “un laboratorio único para comprender cómo se forman y evolucionan los planetas superesponjosos”. El hallazgo se originó cuando voluntarios del proyecto Planet Hunters TESS identificaron las primeras señales de estos exoplanetas en 2019 y 2023, a partir de observaciones del satélite TESS de la NASA. Luego, los científicos recopilaron datos de ocho años con telescopios de varios países, incluyendo el instrumento ASTEP, ubicado en la estación Concordia, en la Antártida. Las prolongadas noches polares permitieron registrar tránsitos de más de 11 horas, considerados los más extensos observados de forma continua desde la superficie terrestre. El equipo propone analizar ambos mundos con el telescopio espacial James Webb para detectar compuestos de carbono, nitrógeno y oxígeno en sus atmósferas, información que ayudaría a reconstruir su origen.
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