La edición 30 de la Feria Internacional del Libro de Lima se realizará del 22 de julio al 6 de agosto, pero este año llega con un cambio que genera incomodidad entre los asistentes: su nueva sede. Tras 16 años en el Parque Próceres de la Independencia (Matamula), en Jesús María, la Cámara Peruana del Libro (CPL) decidió trasladar el evento al Centro de Exposiciones Jockey, en Santiago de Surco. La decisión, anunciada a inicios de marzo, causó impacto en la comunidad lectora y desató teorías que señalaban a la Municipalidad de Jesús María como responsable, aunque la CPL aclaró que obedeció a un interés lícito pero polémico: el crecimiento económico. El parque se había convertido en un punto de encuentro y espacio familiar durante los días feriales.

El principal desafío ahora es la accesibilidad. Al Centro de Exposiciones solo se ingresa por la Panamericana Sur, y no hay un paso peatonal directo desde el Centro Comercial Jockey Plaza, como muchos suponían. La CPL anunció que pondrá buses que saldrán desde el mismo centro comercial, pero la solución no convence a los asistentes habituales. La organización tendrá que trabajar mucho para que esta edición y las que vienen alcancen la referencialidad que la FIL obtuvo en el parque Próceres.

Pese a las dudas logísticas, la programación promete ser ambiciosa. Según la nota de prensa de la conferencia que brindó la CPL el jueves 18 en el Teatro Municipal de Surco, la edición contará con más de 600 actividades culturales, más de 550 horas de programación, 65 invitados internacionales, más de 15 autores nacionales invitados, 116 actividades infantiles, 16 espectáculos artísticos y una delegación cultural de Ecuador integrada por más de 30 representantes del sector editorial y cultural. Además, participarán 76 editoriales y se desarrollarán 45 horas de capacitación profesional para los actores de la industria del libro.

En las ediciones feriales en el parque Próceres, la FIL convocaba a miles de personas. Foto: LR.

La Cámara Peruana del Libro (CPL) y su feria resultan claves en esa misión de difundir la lectura en Perú, aunque su fin último sea netamente comercial. Y es que la FIL de Lima ha logrado reunir a la comunidad lectora del país, esa pequeña gran minoría (muy variada) que asiste a las ediciones feriales. Aún queda mucho por hacer en este ámbito. Lo que sí convence son los homenajes programados: a Blanca Varela por el centenario de su nacimiento y al recordado Alfredo Bryce Echenique, además de “las 45 horas de capacitación para los profesionales de la industria del libro”. Las entradas están disponibles en Teleticket, con costos de S/5 a S/10, y la programación completa se encuentra en fil-lima.com.pe. Seguiremos con el tema de la FIL de Lima 2026: hay más aspectos positivos que consignar.

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