Un área de 650.000 km² de hielo marino en el mar de Bellingshausen, Antártida, no se ha congelado este invierno, lo que plantea inquietudes sobre el cambio climático y sus efectos globales.

Una extensión de aproximadamente 650.000 kilómetros cuadrados de hielo marino invernal, comparable al tamaño de Francia o Texas, no logró congelarse en el mar de Bellingshausen, en la Antártida occidental. El fenómeno, detectado mediante observaciones satelitales y análisis de centros de investigación polar como el British Antarctic Survey y el Australian Antarctic Program Partnership, se suma a una serie de eventos recientes de mínima extensión congelada en la región. El oceanógrafo Will Hobbs, de la Universidad de Tasmania, advirtió que esta anomalía meteorológica podría tener consecuencias que trascienden el entorno local. “Lo sucedido aquí también podría tener repercusiones globales. No se trata solo del entorno local”, declaró el especialista a medios científicos internacionales.

Al 11 de junio de 2026, los datos muestran una cobertura específica del hielo marino en la Antártida. Foto: NSIDC

El National Snow and Ice Data Center (NSIDC) registró que el mar de Bellingshausen carece de su congelación invernal estacional, un suceso inédito que mantiene enormes áreas oceánicas descubiertas. No se trata de la pérdida de un bloque continental, sino del freno en la expansión del manto superficial de hielo. “Estoy preocupado. Es deprimente. Es sorprendente que estemos en junio y no haya hielo marino allí”, manifestó Hobbs a The Guardian. Según el científico, este comportamiento responde a alteraciones en el océano profundo y al avance de corrientes cálidas hacia el sur. La comunidad científica sigue con atención las variaciones inusuales en el sistema antártico, que exhibe cambios estacionales atípicos.

Satélites del NSIDC revelan que el mar de Bellingshausen en la Antártida perdió el 50% de su hielo marino invernal. Foto: Phil Reid/Oficina de Meteorología/Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo

Satélites del NSIDC revelan que el mar de Bellingshausen en la Antártida perdió el 50% de su hielo marino invernal. Foto: Phil Reid/Oficina de Meteorología/Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo

La repetición de mínimos extremos en la masa helada antártica durante 2016, 2022, 2023 y 2026 ha encendido las alarmas internacionales. Los registros del National Snow and Ice Data Center (NSIDC) muestran que estos sucesos consecutivos rompen los patrones satelitales previos, lo que sugiere una alteración estructural en el sistema oceánico. De hecho, expertos documentaron el colapso de una plataforma congelada del tamaño de Nueva York, un fenómeno vinculado al futuro aumento del nivel del mar.

El oceanógrafo Will Hobbs, del British Antarctic Survey, fue contundente: "No creo que volvamos a ver hielo marino allí. Se acabó", declaró a LiveScience. Hobbs ya había señalado que la cobertura registrada en 2023 resultó particularmente impactante: "La capa de hielo marino era extremadamente escasa en invierno, lo cual era inusual (...) Era la primera vez que ocurría en invierno".

Niveles observados de extensión del hielo marino antártico, representados en 2026 con una línea azul. Foto: NSIDC

Niveles observados de extensión del hielo marino antártico, representados en 2026 con una línea azul. Foto: NSIDC

La ausencia de la capa de hielo perturba el intercambio térmico entre la atmósfera y el mar, alterando las corrientes marinas globales. Además, la degradación del ecosistema destruye el hábitat de las algas que nutren al krill, eslabón primordial de la red alimentaria antártica, lo que perjudica de forma directa a ballenas, focas y pingüinos. Los investigadores del British Antarctic Survey advierten que la vulnerabilidad de la zona elimina la defensa natural de las plataformas glaciares ante el oleaje, acelerando el deshielo terrestre.

A vista aérea, el hielo marino antártico sufrió una desintegración en septiembre de 2023. Foto: AAD/J. Lieser

A vista aérea, el hielo marino antártico sufrió una desintegración en septiembre de 2023. Foto: AAD/J. Lieser

El oceanógrafo físico Edward Doddridge, del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos (IMAS), señaló que, aunque las temperaturas oceánicas cálidas entre los 100 y 300 metros de profundidad impactan fuertemente en el deshielo, aún no se ha hallado la prueba irrefutable de una correlación directa. "Un mundo que se calienta va a tener menos hielo marino", afirmó. Diversos especialistas vinculan esta dinámica con el calentamiento global, pero evitan atribuirle una causa única por rigurosidad científica. Frente a las proyecciones de baja formación de capas congeladas si persisten las anomalías térmicas en las aguas profundas, Doddridge sentenció: "Lo que sí sabemos es que el hielo marino que estamos viendo ahora y las enormes pérdidas alrededor de la Antártida Occidental coinciden plenamente con lo que esperamos ver en un mundo más cálido debido al cambio climático".

El mar de Bellingshausen se encuentra frente a la costa de la Antártida Occidental. Foto: NASA

El mar de Bellingshausen se encuentra frente a la costa de la Antártida Occidental. Foto: NASA

Leer artículo completo en larepublica.pe →