Al norte de Lima, donde la gente asume cada día como una lucha de 24 horas, emerge la voz potente de Vanina Ranilla. La chica de sonrisa constante, sensualidad a flor de piel y una garganta privilegiada para el canto ha decidido dar sus propios pasos y la cumbia recibe a una nueva intérprete que escribe una historia diferente en la música.
Su arte lo pone al servicio de la gente y su talento convoca seguidores en forma masiva.
Esta es la historia de la exintegrante de ‘Los Claveles’ que, con sentimiento, nos narra su ayer y hoy.
¿Siempre has querido ser cantante?
Me viene en las venas,
¿Por qué lo dices?
Canto desde muy chica. Mi papá es músico.
¿Es un tema familiar?
Claro. Mis hermanos también cantan.
¿Los primeros grupos que te iban atrapando?
Nací en Argentina y, como mi padre tocaba allá, escuchaba la cumbia de allá.
¿A qué edad llegaste al Perú?
A los 6 años, pero no dejé mi nacionalidad y también tengo la peruana.
¿Y acá dónde se instalaron?
En el distrito de Carabayllo, en el límite con Comas.
¿Y cómo empezaste?
Me presentaba como solista, apoyada con música digital. Iba a todos lados, cantaba más salsa que otra cosa y también lo hacía por TikTok.
¿Y qué ocurrió?
Me llamaron del grupo ‘Los Claveles’ de la cumbia.
Imagino que aceptaste.
Les respondí que no estaba interesada porque tenía mis propios proyectos.
¿Te diste ese lujo?
Sí, y la segunda vez que me buscaron, ya acepté.
¿Te quedaste buen tiempo?
Tres años. Podía renovar, pero yo sentí que ya había dado todo.
Tenías que volar.
Y fui a hacer lo mío. Estoy cantando cumbia, el género con el que me hice conocida, y también boleritos.
En una presentación, ¿cantas a pedido de la gente?
Me adapto al público, pero principalmente canto cumbia.
¿Ser solista es un acto de valentía?.
Estoy con unas personas que están trabajando conmigo.
Pero ahora eres tú quien debe ver el lado artístico y administrativo.
Tengo mánager y productor, pero tengo que estar al tanto de todo lo que pasa y puede pasar.
Te observo y me percato que tienes muchos tatuajes.
Hay algunos que tienen su significado, como el que tengo de Los Simpson, que es en honor a mi familia, y los otros son simplemente porque me gustaron.
Te imagino en el colegio siendo la primera a la hora de salir a actuar.
No, me daba mucho ‘roche’ cantar delante de ellos.
¿Eras tímida?
Sí, y por eso muchas de mis compañeras de colegio se sorprendieron de que sea cantante.
¿Y ahora te invitan a sus cumpleaños y te piden cantar?
Sí, pero yo las ‘parcho’: “¿Me has traído como invitada o como cantante?”.
¿Qué canción de tu repertorio nos recomiendas?
Dos: ‘La condenada’ y ‘Como yo nadie te ha amado’.
Son temas de letra fuerte.
Para que la persona que los escuche se vaya a tomar, ja, ja.

Y con tu voz, la gente llora conmovida
Es que doy toda mi interpretación para que se sienta más la letra.
¿Actúas en el escenario?
Sí, porque quiero transmitir lo que canto.
¿Desde el escenario has visto lagrimear a la gente?
Sí, y es porque van a divertirse, pero nadie sabe lo que están viviendo internamente; fueron al concierto para huir de sus problemas.
¿Quiénes lloran más, los hombres o las mujeres?
Los hombres, con mis canciones, se ponen más en modo cobarde. Pero…
¿Qué cosa?
Tienen que estar con unos tragos encima para soltar sus lágrimas.
¿Cómo te seguimos en las redes?
En todas mis redes estoy como Vanina Ranilla.
Gracias por tu sinceridad.
Un saludo a todos los lectores.
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