Tres años después de una dolorosa ruptura familiar, una joven regresa a casa por Navidad acompañada de su nueva novia. Sus padres están dispuestos a reconciliarse con ella, hasta que descubren que Cindy, su pareja, es invisible. La esperada cena se convierte entonces en un caos de reproches, secretos y prejuicios. Esta es la premisa de “Una Navidad de Locos”, la premiada comedia que llega a Lima bajo la dirección de Ani Alva Helfer y Peto Menahem.

“A mí me gustan mucho las comedias donde se refleja la familia. Esta tiene un gran mensaje. Habla de cómo vemos realmente a las personas o si solamente vemos lo que queremos ver”, explica Alva Helfer.

La obra, escrita por el español Markos Goikolea Unzalu, fue reconocida como Mejor Comedia en los Premios ACE y Pinti 2026. Su versión peruana, protagonizada por Marco Zunino, Ximena Díaz, Luciana Arispe y Jorge Guerra, se estrenará el 7 de noviembre en el Teatro Claretiano de San Miguel.

El desafío invisible

Uno de los mayores retos de Alva Helfer ha sido conseguir que el público crea en la presencia de Cindy, un personaje que no aparece físicamente, pero participa en casi todas las situaciones familiares. Se sienta a cenar, conversa, recibe besos e incluso provoca accidentes.

“Dirigir técnicamente a un personaje invisible es imaginarte dónde están sus ojos. Ese es el reto más grande de esta obra. Hay un lugar destinado a esa persona y todos tienen que respetarlo”, explica.

La directora recuerda que, cuando vio por primera vez la puesta en escena en Argentina, quedó sorprendida por las conversaciones que escuchó al salir del teatro. Los espectadores discutían sobre si Cindy realmente existía o si todo era parte de un juego de la protagonista.

“Había gente que decía que sí existía porque, de lo contrario, no habrían pasado determinadas cosas. Eso genera un debate interesante y divertido”, comenta.

El montaje peruano también ha requerido adaptar los diálogos y las reacciones de los personajes. Junto con Menahem, director de la versión argentina, Alva Helfer buscó que las situaciones conservaran su humor sin perder naturalidad frente al público local.

“Cada país tiene su propia forma de hablar e interactuar. Los argentinos son más expresivos en ciertas cosas; nosotros somos más moderados. Se trata de encontrar nuestra manera de contar la historia”, señala.

La directora Ani Alva Helfer recuerda que, cuando vio por primera vez la puesta en escena en Argentina, quedó sorprendida por las conversaciones que escuchó al salir del teatro. (Foto: Giuseppe Falla)
La directora Ani Alva Helfer recuerda que, cuando vio por primera vez la puesta en escena en Argentina, quedó sorprendida por las conversaciones que escuchó al salir del teatro. (Foto: Giuseppe Falla)

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