Volver a sentarse a la mesa con sus hijas parecía imposible para Jorge Chuquín. Durante casi un año, el hombre de 43 años no pudo alimentarse por la boca debido a las graves lesiones que sufrió en el esófago. Una compleja cirugía de casi diez horas, realizada por especialistas del Hospital Nacional Alberto Sabogal Sologuren de EsSalud, permitió reconstruir su vía digestiva y abrir una nueva etapa en su recuperación.
El accidente ocurrió en la empresa de aire acondicionado donde trabajaba, cuando ingirió accidentalmente una sustancia cáustica. El producto le provocó quemaduras internas severas que comprometieron todo el esófago y parte del estómago. Desde entonces, tuvo que recurrir a soporte nutricional especializado y suplementos para mantenerse, mientras esperaba una alternativa que le permitiera volver a comer.
Una lesión que cambió su vida
El esófago es el conducto que transporta los alimentos desde la boca hasta el estómago. Las lesiones sufridas por Jorge dañaron gravemente esta vía, lo que le impidió alimentarse de manera convencional durante meses.
La situación no solo afectó su salud, sino también sus actividades cotidianas y la posibilidad de compartir una comida con su familia. La alimentación, una actividad habitual para la mayoría de las personas, se convirtió en un desafío que requería atención especializada.
Ante la complejidad del caso, el equipo médico del Hospital Sabogal evaluó una intervención para reconstruir el tránsito digestivo. La operación exigía una planificación cuidadosa debido a la extensión de las lesiones y a la necesidad de restablecer una vía que permitiera el paso de los alimentos.
EsSalud: diez horas en el quirófano
La intervención estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario liderado por el doctor Eduardo Serrano, especialista en cirugía de esófago y estómago, con la participación del doctor Enrique Loo Tello, del Hospital Nacional Guillermo Almenara.
Los médicos realizaron un procedimiento conocido como ascenso gástrico tipo McKeown, una técnica que permite utilizar el propio estómago del paciente para reemplazar la función del esófago dañado. De esta manera, se reconstruye una vía para que los alimentos puedan llegar nuevamente al sistema digestivo.
La operación duró casi diez horas e involucró intervenciones en el abdomen, el tórax y el cuello. Según explicó Serrano, el equipo movilizó el estómago y lo ascendió hacia las regiones torácica y cervical para formar un nuevo conducto de alimentación.
La complejidad del procedimiento requirió coordinación entre los especialistas y un abordaje quirúrgico destinado a restablecer la continuidad del aparato digestivo.
El regreso progresivo a la mesa
Después de la operación, Jorge permaneció hospitalizado durante más de 40 días, bajo vigilancia médica. Durante ese periodo, el equipo de salud supervisó su evolución y el reinicio gradual de la alimentación.
Actualmente, sigue una dieta que avanza desde líquidos hacia alimentos de mayor consistencia, de acuerdo con su recuperación. También continúa asistiendo a controles médicos para evaluar su evolución y recuperar paulatinamente sus actividades habituales.
El retorno a casa marcó un momento especialmente significativo. Tras meses sin poder comer por la boca, Jorge volvió a imaginar una rutina en la que compartir los alimentos con sus hijas dejara de ser un anhelo distante.
“Después de mucho tiempo sin poder comer, me siento muy feliz. Para mí es una bendición volver a casa y poder compartir la mesa con mis hijas”, expresó.
Una nueva oportunidad de vida
Jorge también agradeció el acompañamiento del personal médico, de enfermería y técnico durante el proceso. Reconoció especialmente a los profesionales que participaron en su atención y destacó el trato recibido en el Hospital Sabogal.
“Estoy muy agradecido con todos; me han tratado súper bien. Gracias al Hospital Sabogal por darme esta segunda oportunidad de vida y permitirme vivir dignamente”, manifestó.
La intervención pone de relieve la importancia del trabajo coordinado entre equipos especializados de distintos hospitales para abordar lesiones digestivas de alta complejidad. En el caso de Jorge, la reconstrucción quirúrgica permitió recuperar progresivamente una función esencial para su vida cotidiana.
Su recuperación continúa y requiere seguimiento médico. Pero, después de casi un año sin poder alimentarse por la boca, cada avance representa algo más que un progreso clínico: la posibilidad de volver a compartir con sus hijas uno de los momentos más sencillos y significativos de la vida familiar.
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