Este Búho se quedó pegadazo con la serie ‘El espía’, que relata la alucinante historia de Eli Cohen, un agente del Mossad -Servicio de Inteligencia israelí- que logró infiltrarse en las altas esferas del país enemigo, Siria.
Fue una hazaña que hasta hoy se considera sorprendente por la manera en cómo Cohen escaló rápidamente en la red social, militar y política de un país tan hermético como el musulmán y casi ¡llega a ser ministro! La historia es tan loca que parece escrita por el más afiebrado guionista de Netflix, pero no, está basada en hechos reales.
Todo empieza cuando el agente especial fue reclutado por el Mossad en los años 50, pero antes de ser espía era esposo de la bella Nadia, con quien tuvo tres hijas. Era un hombre convencional, con un trabajo de oficina, sueldo básico y una rutina previsible y hasta aburrida. Sin embargo, cuando recibió el llamado de la Agencia de Inteligencia israelí, una de las más prestigiosas del mundo, su vida cambió. Entonces fue entrenado física y mentalmente para resistir situaciones extremas.
La finalidad de su misión era penetrar la inaccesible y celosa sociedad siria con el fin de conseguir información que los ayudara a ganar la guerra. El camino de Cohen fue milimétricamente planificado, por eso cuando inició su labor se le prohibió despedirse de su familia y tuvo que simular que era un día cualquiera de trabajo, aunque no volvería a casa después de varios meses o años.
Primero viajó a Argentina, con el nombre de Kamel Amin, un exitoso empresario textil árabe que tenía como sueño volver a la tierra de sus padres, Damasco (Siria). En el país sudamericano no solo apuntaló y robusteció la historia falsa de su pasado, sino inició sus primeras conexiones con personajes poderosos de Siria. Con una personalidad carismática logró caer bien a todos y así escaló paso a paso en una estructura celosa y arisca.
En Argentina conoció a Amin al-Hafez, un agregado militar que, sin imaginar, se volvería presidente de Siria muchos años después. Con él entabló una estrecha amistad e incluso Kamel se volvió su consejero. Y fue Al-Hafez quien le entregó una carta de recomendación para que el ‘exitoso empresario textil’ pueda ingresar a Siria.
Una vez en Siria, Kamel se desarrolló con tanta destreza que no solo congenió con la crema y nata empresarial, sino que creó lazos de amistad con militares de alto rango, quienes lo llevaron a conocer sus cuarteles secretos. Grave error.
Detrás de ese hombre cordial, divertido y confiable estaba Eli, el espía que todas las noches reportaba hasta Israel para prevenir ataques o lanzar ofensivas a puntos estratégicos que solo los altos comandos sabían. Entre esa vida de opulencia y poder que logró en apenas 3 años, el espía solo pudo regresar a casa tres veces, para reportarse con los altos mandos y pasar tiempo con su familia en su humilde casa.
Cuando su gran amigo Al-Hafez se hace presidente, luego de un golpe militar, Kamel se convierte en su consejero, en su confidente y tiene acceso total al aparato militar y político de Siria. Desde Israel, las autoridades babeaban por toda la información que su infiltrado enviaba y que los ponía un paso adelante.
Pero jamás imaginaron que debido al afecto y la confianza que el presidente sirio le tenía a Kamel, le propondría ser ministro de Defensa. ¿Aceptó el espía israelí el cargo? ¿Hasta dónde escaló su poder? ¿Fue descubierto? No les sigo contando porque tienen que verla. Llegué a la serie gracias a la recomendación que me hizo, curiosamente, un antiguo espía peruano.
“Buhito, tienes que verla, esta serie retrata tal cual la labor de un espía y es un calco de lo que hice cuando me infiltré en Ecuador”. Sacha Baron Cohen –protagonista en ‘El dictador’ o ‘Borat’- interpreta magistralmente al agente especial. En la serie tiene que alternar como Eli Cohen, el esposo y padre en Israel, y Kamel Amin Thaabet, el adinerado empresario y político en Siria. La serie, de seis episodios, está disponible en Netflix. Apago el televisor.
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