En algún rincón del Perú, un prefecto despierta con la noticia de que cayó el gobierno, que un golpe de Estado se llevó a cabo y que un militar ahora es presidente. Lejos de alarmarse, el funcionario hace cuentas y se acomoda al nuevo orden con la naturalidad. Escrita en los años sesenta, “Confusión en la prefectura”, pieza breve de Julio Ramón Ribeyro, regresa junto a la obra “El último cliente” en “2 de Ribeyro”, obra que se encuentra de temporada hasta el 31 de octubre en el Teatro de Lucía.

Las dos obras parten de escenarios modestos y, sin embargo, abarcan mucho. En “El último cliente”, una casa de alquiler de trajes de novio en el centro de Lima parece el lugar de una situación cotidiana, hasta que las tensiones, los intereses y las pequeñas miserias de sus personajes comienzan a salir a la superficie. “Confusión en la prefectura”, en cambio, lleva al público a una oficina pública perdida en una provincia remota, donde la comedia de enredos se alimenta de la burocracia, el poder y el absurdo. Allí, el gobierno pasa de una mano a otra y el prefecto se va alineando con lo que ve y con lo que más le conviene.

“Son historias y personajes que no pasan por una época, sino que se quedan en el tiempo, están presentes en el Perú que escribió Ribeyro y en el de hoy”, dice Bernasconi. Sobre el tono de comedia, Valdés menciona que es la clave para que el mensaje llegue. “Si tú le quitas la comedia a las tragedias que viven todos los peruanos a diario, yo creo que salen y se tiran por el precipicio”, menciona.

“Confusión en la prefectura” retrata a un funcionario público que se adapta a los cambios de gobierno según sus conveniencias. La pieza utiliza el humor para abordar el poder y la burocracia en el Perú.
“Confusión en la prefectura” retrata a un funcionario público que se adapta a los cambios de gobierno según sus conveniencias. La pieza utiliza el humor para abordar el poder y la burocracia en el Perú.

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