Una lluvia acumulada de apenas 13,4 milímetros en aproximadamente ocho horas fue suficiente para desencadenar un huaico en la quebrada Cusipata, en Lima, el 14 de marzo de 2023. El evento, registrado durante el paso del ciclón Yaku, evidenció cómo las precipitaciones pueden provocar el desplazamiento de grandes cantidades de sedimentos y otros materiales hacia zonas urbanas, incluso en territorios caracterizados por la escasez de lluvias.
A partir de este episodio, especialistas del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) desarrollaron una investigación para determinar las condiciones de precipitación capaces de activar quebradas de estas características. El estudio permitió identificar un umbral de lluvia que ahora contribuye al monitoreo de posibles huaicos y al fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana en sectores expuestos a estos fenómenos.
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La investigación resulta especialmente relevante para las quebradas ubicadas en zonas áridas, donde las lluvias son poco frecuentes, pero pueden generar eventos peligrosos debido a las características del terreno. En Cusipata, la pronunciada pendiente favoreció el desplazamiento de un flujo de detritos, compuesto por materiales arrastrados por el agua, que descendió hacia el área urbana. Comprender cómo se originan y avanzan estos flujos es fundamental para identificar las zonas que podrían resultar afectadas.
Cómo se investigó el huaico provocado por las lluvias de Yaku
Para reconstruir lo ocurrido en marzo de 2023, los investigadores de la Dirección de Hidrología del Senamhi analizaron imágenes captadas por drones antes y después del huaico. Esta información se complementó con mediciones realizadas en campo y simulaciones numéricas que permitieron estudiar cómo se formó el flujo de detritos, cuál fue su desplazamiento y hasta dónde logró extenderse.
Mediante este análisis, los especialistas pudieron relacionar las precipitaciones registradas con la activación de la quebrada y establecer un umbral de lluvia útil para identificar situaciones de peligro. El resultado proporciona una referencia científica para el seguimiento de precipitaciones en quebradas con condiciones similares, donde el volumen de lluvia y las características físicas del terreno influyen en la posibilidad de que se produzcan huaicos.

El trabajo fue publicado en la revista científica internacional Coasts, bajo el título “Debris Flow Dynamics in a Coastal Arid Catchment: Rainfall Thresholds and Numerical Simulation During the 2023 Yaku Event, Peru”. Además de examinar las condiciones que desencadenaron el evento, la investigación permitió desarrollar herramientas para evaluar posibles escenarios de peligro y mejorar la información disponible para la gestión del riesgo de desastres.
Alertas de 2026 muestran la importancia de anticipar los huaicos
Los resultados de la investigación ya tuvieron una aplicación práctica durante la temporada de lluvias de 2026. El Senamhi incorporó el umbral identificado a su sistema de monitoreo ISAAC, una herramienta utilizada para vigilar las condiciones que podrían provocar la activación de quebradas. El 25 de febrero, este sistema permitió emitir alertas antes de que los flujos de detritos alcanzaran las viviendas ubicadas en quebradas vecinas.
Sin embargo, los acontecimientos de ese año también demostraron que una alerta temprana no es suficiente por sí sola para evitar las consecuencias de un huaico. En la quebrada Castilla, las barreras y los diques de protección lograron retener el material arrastrado por el flujo, lo que permitió evitar que se registrara población afectada. Este caso puso en evidencia la importancia de contar con infraestructura capaz de contener los sedimentos y reducir su avance hacia las viviendas.
La situación fue distinta en la quebrada San Francisco, donde el flujo de detritos llegó a inundar parte de la zona poblada. La diferencia entre ambos casos muestra que las consecuencias de estos eventos no dependen únicamente de la cantidad de lluvia, sino también de las condiciones del terreno y de la capacidad de las estructuras de protección para contener los materiales desplazados.
Las simulaciones del Senamhi también advierten sobre los riesgos asociados al deterioro de esta infraestructura. Según los resultados del estudio, si volviera a producirse un evento similar al registrado durante el ciclón Yaku en 2023 y los diques afectados permanecieran deteriorados, el flujo de detritos podría desplazarse con mayor fuerza y alcanzar más calles. Por ello, las condiciones de las obras de protección constituyen un factor importante para evaluar el peligro en las quebradas.
Mapas de peligro para identificar las zonas más expuestas
Además de establecer un umbral de precipitación, la investigación permitió elaborar mapas de peligro que fueron utilizados como insumo por el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred). Esta información contribuyó a la evaluación del riesgo en la zona, al facilitar la identificación de sectores expuestos al desplazamiento de flujos de detritos y aportar elementos técnicos para la planificación de medidas preventivas.
Los hallazgos destacan la necesidad de complementar el monitoreo de las precipitaciones con el mantenimiento de diques, barreras y otras medidas de reducción del riesgo. Mientras los sistemas de alerta temprana permiten advertir sobre la posible activación de una quebrada, las obras de protección pueden ayudar a limitar el avance de los materiales hacia las zonas habitadas. La experiencia registrada entre 2023 y 2026 demuestra la importancia de utilizar ambas herramientas de manera complementaria.
El estudio, desarrollado por el Senamhi, organismo adscrito al Ministerio del Ambiente, aporta evidencia científica para mejorar la preparación frente a huaicos en zonas áridas del país. Su aplicación en el sistema ISAAC y su contribución a las evaluaciones de riesgo del Cenepred muestran cómo la investigación de eventos anteriores puede convertirse en información útil para anticipar nuevas emergencias y orientar las decisiones destinadas a proteger a las poblaciones expuestas.
El artículo científico completo puede consultarse gratuitamente en: https://doi.org/10.3390/coasts6040044
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