El Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), organismo adscrito al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), depositó 71 cultivares peruanos en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, ubicada en Noruega. Se trata del primer envío realizado por la institución durante 2026, como parte de las acciones destinadas a conservar la diversidad genética de cultivos agrícolas y contribuir a la seguridad alimentaria.

El envío comprende 20 cultivares de quinua, 46 de kiwicha, cuatro de ají y uno de tomate, procedentes de los bancos de germoplasma que administra el INIA en Puno, Cajamarca y Huaral. Estos recursos genéticos serán almacenados en condiciones que permiten su conservación a largo plazo y su disponibilidad para futuras investigaciones agrícolas.

La producción agrícola creció 2,9% en el primer bimestre, destacando cultivos como palma aceitera, arándano y arroz. (Foto: Difusión) Nota relacionada

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Perú amplía el depósito de semillas nativas en Noruega

La nueva entrega se suma a los 25 cultivares de ajíes nativos peruanos que el INIA depositó en Svalbard durante 2025. Ambas acciones forman parte de un acuerdo suscrito entre la institución peruana y el Ministerio de Agricultura y Alimentación del Reino de Noruega para conservar cultivos de importancia mundial.

“Estamos contribuyendo a garantizar la seguridad alimentaria de las futuras generaciones”, señaló Christian Barrantes Bravo, presidente ejecutivo del INIA. El funcionario destacó la importancia de conservar estos recursos genéticos a largo plazo.

Estos recursos genéticos serán almacenados en condiciones que permiten su conservación a largo plazo y su disponibilidad para futuras investigaciones agrícolas. (Foto: Difusión)

Cultivares seleccionados por su valor genético y alimentario

De acuerdo con el INIA, los 71 cultivares fueron seleccionados por su valor alimentario, diversidad genética y potencial para el mejoramiento de cultivos. Entre las características consideradas figuran la tolerancia a plagas y enfermedades, la adaptación a condiciones climáticas adversas y su contribución a la producción agrícola.

La preparación de las semillas estuvo a cargo de la Dirección de Recursos Genéticos y Biotecnología del INIA.
Su conservación permitirá disponer de material genético para investigaciones y programas de mejoramiento agrícola. Estos recursos serán importantes frente al cambio climático y otras amenazas que pueden afectar la producción de alimentos.

Bóveda de Svalbard conserva semillas a más de 130 metros de profundidad

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, conocida como el «arca del fin del mundo», se encuentra en el Círculo Polar Ártico, en Noruega. La instalación está ubicada en el interior de una montaña, a más de 130 metros de profundidad, y almacena semillas de cultivos procedentes de distintas partes del planeta.

Sus condiciones de almacenamiento están diseñadas para conservar recursos genéticos agrícolas durante largos periodos.
Con este nuevo depósito, el INIA busca conservar una reserva de los cultivares seleccionados. Asimismo, pretende garantizar su disponibilidad para futuras investigaciones y el desarrollo de variedades agrícolas.

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