En estos tiempos en que el que miente, roba y corrompe, al parecer, siempre gana, es urgente trabajar y fomentar los valores humanos en nuestra sociedad.
Mira también:La formación de nuestros escolares en casas y colegios debe basarse en valores o cualidades positivas que les sirvan para ser personas de bien. Entre estos valores destaca la honestidad.
Ser un niño honesto significa comportarse siempre del lado de la justicia y de la verdad, demostrando con acciones que somos buenas personas.

Y es que la honestidad se nota en todo lo que hacemos, y ello se expresa, por ejemplo, en no copiar o hacer trampa en los exámenes y no plagiar en tus trabajos. Si usas información de un libro o de internet, cita la fuente de donde la obtuviste. No mientas, admite tus errores y sé puntual porque esa es tu primera gran responsabilidad como estudiante.
Haz lo correcto aunque nadie te esté mirando. Trata con amabilidad y educación al director, maestros y personal auxiliar del plantel. Respeta a todos por igual. Si encuentras algo que no es tuyo, devuélvelo. ¡Su dueño se pondrá muy feliz!
ENSEÑAR CON EL EJEMPLO
Todo ello debe ir de la mano del ejemplo, porque lo que se enseñe y motive en el escolar debe verlo reflejado en la conducta de sus padres y maestros. De nada valdrá pedir honestidad cuando no la ven en las personas mayores que los rodean.

DATITO
Un niño honesto es valiente. Si ves que están molestando o acosando a un compañero, no te quedes callado. ¡Rechaza el acoso y avísale a un adulto para ayudarlo!
La honestidad no es solo una palabra, es una cualidad humana que fortalece tu carácter, te ayuda a valorar el esfuerzo que pones al estudiar, te enseña a asumir tus responsabilidades y hace que tus padres, maestros y amigos confíen en ti. Es vivir en coherencia entre lo que se piensa, se siente y se hace.
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