En estos jirones llenos de vitrinas de ropas, artefactos y restaurantes que dan vida al mall del distrito de San Juan de Miraflores, la gente lo detiene para una foto, un abrazo, una señora grande le habla al oído y él responde con un gracias, y un hombre que parece superar la base cinco le pide que le envíe un saludo a su hermana y otra vez accede. Es de John Kelvin de quien hablamos y aunque para algunos, como nosotros, sea una sorpresa, pero es lo real. El cantante, que estuvo preso en un penal limeño acusado de agresión física, hace un alto en su ruta de compromisos profesionales para sentarse y contar sus días agitados, y narrar su presente sin olvidar ese ayer que es una mochila pesada.
¿Es complicado ser John Kelvin?
Yo solo quería ser un cantante.
¿Y qué ocurrió?
Nunca pensé que mi vida me iba a tocar tan difícil.
Has pisado fondo...
Solo se están quedando con lo malo. No mezclen mis problemas personales con mi faceta de cantante.
El aprendizaje fue muy duro...
Sí, pero dentro de todo busqué siempre sacar lo mejor.
¿Un ejemplo?
En prisión, por el teléfono público uno se comunica con la familia, se le llama el azulito.
Continúa...
Se hacían colas inmensas y podías hablar un máximo de cinco minutos.
¿Entonces?
Compuse un tema que lo voy a grabar muy pronto y dice así: (Canta) ‘Te llamo por el azulito y no respondes, mi amor. Ella ya me olvidó, esa mujer solo y triste me dejó’.
¿Un primera lección entre rejas?
Poder vivir sin el celular.
¿Aún ahora que estás libre?
Cuando almuerzo no lo toco, cuando estoy conversando con un amigo lo guardo. Los mensajes los leo a cierta hora y lo que es por trabajo. En cambio, si a los jóvenes de hoy les quitas el aparato, se mueren hermano.
¿El arte en esa ‘universidad’ te ayudó?
Hice una obra, ‘Lurigancho musical’, hice casting para ver a los actores y armé una orquesta.
¿Eso te liberaba de la ‘pensadora’?
Era mi ‘vacilón’ para entretenerme y sacarme de todo lo que se hablaba de mí.
¿Ser del Callao te ‘alivió’?
Hubiera sido mejor si me mandaban al penal ‘Sarita Colonia’, je, je.

JOHN KELVIN RECONOCE SUS ERRORES
Veo que la gente se te acerca con cariño.
Tú mismo puedes darte cuenta de que nadie me ha puesto mala cara y en los conciertos es igual.
Pero también tienes los que te condenan.
El ‘Rey de Reyes’ es el que me ha perdonado y me puede juzgar.
¿Has sido pésimo como pareja?
No he sido el hombre idóneo, pero te diré algo...
Adelante...
No soy mal padre.
¿Seguro?
Sí y también reconozco que por mis errores hice, inocentemente, daño a mis hijos.
¿Estás siendo responsable?
Hace cinco años no paro de trabajar los fines de semana y cumpliendo siempre.
¿Tienes problemas con el alcohol?
Ese tema apareció en pandemia. Fracasaron mis empresas, me quedé varado en Japón y estaba mal rodeado. Pasé por desilusiones profesionales y personales. Uno quiere escaparse con el trago. Solo Dios sabe quién puede aguantar todo esto.
¿Y sigues bebiendo?
Ya no tomo y voy por la calle tranquilo porque tengo derecho a volver a empezar.
Con la madre de tus hijos, ¿cuándo se van a llevar bien?
Quiero que esto termine y que cada quien haga su vida, porque ante tanta discusión, los perjudicados son mis pequeños que no disfrutan del amor de su papá.
¿Eso te tiene desesperado?
Me duele no poder compartir con ellos.
¿Por qué no se ponen de acuerdo?
Todo depende de los abogados, cómo manejen la situación.
¿Cuál es la salida?
Todo se solucionaría más fácil si la otra parte colaborara.
¿Qué propones?
Hablar, conversar, por más que no nos llevemos bien.
Se pudo ver que estaban por buen camino...
En su momento se logró. Pero yo hago una pregunta...
Hazla...
¿Es coincidencia que todo esto suceda ahora que tengo pareja?
A propósito de eso, con tu ‘récord’, ¿Cómo convenciste a esa chica?
La conocí en Trujillo, luego fuimos saliendo y conociendo. Ella también es creyente de Dios.
En esta charla has nombrado a Jesús más de una vez...
Pertenezco a la iglesia ‘Emmanuel’ de San Isidro. Me he bautizado y te puedo decir que estoy en la Palabra.
Regreso al principio de esta conversación. En ‘canadá’, ¿ser famoso te facilitó las cosas?
Me perjudicó. Vivía aislado, donde iba me acompañaban dos o tres personas. Otros recibían visita en cualquier momento, pero a mí me restringían, porque cualquier cosa que me sucediera era noticia.
¿A quiénes le cantaste?
A los directivos de los pabellones.
¿Qué más?
Aprendí a hacer carteras, mochilas y zapatos.
¿Vas a cambiar?
Ya cambié.
¿Te creemos?
Es tiempo de actuar y que mis acciones hablen por mí.
¿Pediste perdón?
Sí y a todos a quienes debo hacerlo.
¿Hace cuánto no tomas un vaso de cerveza?
Hace 7 meses no consumo alcohol. Y todos saben que a los artistas nos regalan botellas de whisky.
¿Y cuando lo hacen?
Respondo que no, porque eso me destruyó la vida. Tengo derecho a empezar.
Y ya te olvidaste de las cubanas...
Ahora tengo mi trujillana.
¿Un versículo que tengas de cabecera?
Son varios, pero te nombro este: ‘No temas porque yo estoy contigo. No desmayes porque soy tu Dios, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia’, Isaías 41:10.
Muchas gracias...
Un saludo a todos ustedes.
Resumió su ayer y hoy, y veremos si todo lo que expresó tiene asidero. Como lo dijo el gran filósofo Séneca: “La verdad es hija del tiempo”.
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