El Niño es de los pocos desastres que avisan. El ENFEN activó la vigilancia el 15 de enero y la alerta el 13 de febrero. Pero al 28 de julio, según el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, en Piura no se había extraído ni un metro cúbico de arena de los cauces. En Hacer Acerca, podcast de Hágase Instituto, admitió que corresponde “prepararse para el impacto”.

El golpe no será solo de lluvias. Según la PCM, más de 700 distritos de 17 departamentos enfrentan déficit hídrico. Para el ENFEN, la probabilidad de un Niño extraordinario este verano subió de 8% en junio a 52% en setiembre.

El primer frente es la ejecución. Según El Peruano, desde julio se publicaron 47 normas y se autorizaron S/2,518 millones por el Fenómeno El Niño, pero al 11 de octubre solo se ejecutó 8.6%. De unos 1,700 puntos críticos —tramos con riesgo de desborde— se priorizaron 536; según el IPE, al 7 de octubre solo 17% de ellostenía obras en marcha.

Entre 2021 y 2025, según el IPE, se gastaron S/1,572 millones en prevención, menos que los S/1,625 millones del quinquenio previo. Reaccionar cuesta más: en 2017 y 2023, el gasto de emergencia se triplicó y superó la prevención. Aun así, según el MEF, el proyecto de presupuesto 2027 reduciría 8.2% el programa de reducción de vulnerabilidad y atención de emergencias: S/179 millones menos que en 2026. Los gobiernos regionales perderían 39% y los locales ganarían 17%.

El segundo frente es la articulación. El ministro propone que Indeci atienda los primeros 15 días sin esperar trámites municipales. Según el ministro, una oficina del sector privado instalada en el Midagri sigue la descolmatación. La comisión que lidera convoca a gobiernos regionales y locales para sumar más puntos críticos.

Empresas y familias deben complementar esos esfuerzos. El sector privado financia el corredor marítimo humanitario Callao–Paita, según el ministro. Hombro a Hombro, el frente empresarial ante desastres, trabaja con Indeci y gestiona apoyo empresarial para reforzar almacenes de ayuda. Su director, Juan Manuel Arribas, recuerda que la responsabilidad principal es del Estado y recomienda a los hogares un plan familiar y un kit de supervivencia.

¿Qué viene ahora? Lo primero, que los puntos priorizados se conviertan en cauces limpios antes de las lluvias. Lo segundo, que el Estado asuma el rol de articulador y que los gobiernos subnacionales, las empresas y las familias sepan qué les toca y cuándo. Prepararse exige varios actores, pero una sola dirección. La diferencia no estará en el aviso, sino en la capacidad del Estado para llegar primero y coordinado.

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