3

La afrenta brotó exactamente donde el Estado presume ejercer control absoluto: frente a la puerta de un penal. Una caja de cartón, un manuscrito dirigido a la mandataria Keiko Fujimori y una intimación a mano armada devolvieron a Ancón II al primer plano del espectáculo político. El episodio sobrevino tras semanas de requisas que desenterraron decenas de celulares y routers clandestinos en Ancón I, reavivando la sospecha de que el crimen aún gobierna tras los muros.

Suscríbase al contenido

Esto es material premium. Suscríbete para leer el artículo completo.

Login if you have purchased

Suscribete

Accede a todos nuestros contenidos Premium. Más de 100 artículos. Suscríbase ahora

Leer artículo completo en caretas.pe →