6

Los empresarios de gamarra que confeccionaron cientos de miles de polos del papa León XIV están en el limbo. Y es que la operación del sumo pontífice por cáncer de pulmón abrió una interrogante que va más allá de la agenda del Vaticano: ¿qué pasará con los negocios que comenzaron a prepararse para recibirlo en el Perú? En el emporio comercial de Gamarra, en el Centro de Lima y en otros sectores, la expectativa por la llegada del pontífice ya había impulsado la producción y venta de artículos conmemorativos, desde polos estampados hasta almanaques, peluches y otros recuerdos. De hecho, el Ministerio de la Producción y el MINCETUR habían lanzado talleres dirigidos a pequeños negocios para aprovechar las oportunidades de la visita del papa León XIV.

El viaje apostólico estaba previsto para noviembre, pero la recuperación del pontífice introduce un factor de incertidumbre en los preparativos. El 14 de octubre, la agencia Associated Press informó que León XIV evolucionaba favorablemente después de la intervención, aunque todavía quedaban interrogantes médicos por resolver y el viaje latinoamericano estaba en cuestión.+1

Por ahora, no corresponde dar por cancelada la visita ni asumir que todas las inversiones realizadas se perderán. Sin embargo, si el viaje se posterga, se modifica o finalmente no se concreta, los comerciantes tendrán que afrontar un escenario distinto del que proyectaron cuando comenzaron a producir y ofrecer mercancía vinculada a la llegada del papa.

Gamarra ya apostaba por la llegada del papa León XIV

La expectativa comercial no era solo una posibilidad. Desde agosto, comerciantes del emporio de Gamarra comenzaron a producir prendas inspiradas en el pontífice, conocido como León XIV desde su elección como papa y vinculado al Perú por sus años de labor pastoral en el país.

Una de las iniciativas más visibles fue la de Victoria Quiñones, confeccionista que presentó más de 50 diseños de los llamados «papapolos», prendas que combinan la imagen del pontífice con referencias a la identidad peruana. Según informó la Agencia Andina el 31 de agosto, su taller ya había vendido alrededor de 3.000 prendas y esperaba que la demanda aumentara conforme se acercaran las actividades previstas para octubre.

La oferta incluía diseños para distintos públicos y estampados que buscaban conectar la imagen del papa con elementos de la cultura popular. Otros comerciantes también empezaron a ofrecer polos, banderolas, vinchas y productos promocionales. La apuesta tenía una lógica comercial: convertir un acontecimiento religioso de gran convocatoria en una oportunidad de ventas para los negocios que podían fabricar, personalizar y distribuir artículos a precios accesibles.

El problema es que una parte de esa demanda estaba asociada a un acontecimiento concreto y a una fecha determinada. Si la visita se aplaza, los comerciantes no necesariamente perderán toda la mercadería, pero sí podrían quedarse con existencias que ya no tengan la misma salida inmediata.

¿Qué pasará con los polos de Gamarra si se posterga la visita?

La primera consecuencia dependerá de cuánto stock tenga cada negocio, qué parte de la producción ya fue vendida y qué porcentaje de los pedidos sigue pendiente de entrega.

No es lo mismo un taller que confeccionó una pequeña cantidad de prendas y puede reorientar sus diseños que una empresa que compró grandes volúmenes de tela, contrató personal adicional o comprometió una producción específica para entregar antes de noviembre. En ese escenario, hay al menos tres posibilidades.

Polos del papa elaborados en Gamarra ¿Qué pasará con ellos si se suspende la visita? (FOTO: El Peruano)

1. Si la visita se mantiene, pero cambia la agenda

Los productos de Gamarra como polos que muestran al papa o hacen referencia a su vínculo con el Perú podrían conservar su atractivo. La modificación de fechas o actividades no necesariamente elimina el interés por comprar un recuerdo de León XIV.

No obstante, los artículos que incluyan fechas, recorridos específicos o mensajes de bienvenida vinculados a una jornada determinada podrían necesitar modificaciones.

2. Si la visita se posterga

Los comerciantes tendrían más tiempo para vender la mercadería, pero también podrían afrontar mayores costos de almacenamiento, necesidad de liquidez y retrasos en la recuperación del dinero invertido.

Quienes todavía no hayan producido todo el stock podrían reducir o suspender nuevos pedidos hasta que exista mayor claridad sobre el calendario. En cambio, quienes ya tengan mercadería terminada tendrían que decidir si la mantienen en inventario o buscan nuevos canales de comercialización.

3. Si la visita se cancela

El impacto dependería de la capacidad de cada negocio para transformar la mercancía en productos de venta permanente. Los polos con imágenes genéricas del pontífice podrían seguir comercializándose como recuerdos religiosos, mientras que los diseños ligados exclusivamente a la llegada de noviembre tendrían un mercado potencialmente más limitado.

En cualquiera de estos escenarios, no se puede calcular todavía cuánto dinero estaría en riesgo. Para establecerlo se necesitaría conocer el volumen total producido, el costo unitario, las ventas concretadas, los pedidos pendientes y el valor de la mercadería que permanece sin vender.

No solo son polos de Gamarra, las otras inversiones que tenían expectativa con la visita del papa

El posible cambio de planes también pone sobre la mesa una pregunta para los negocios que identificaron la visita como una oportunidad comercial. Además de las prendas, la cobertura periodística sobre los preparativos mostró la venta de almanaques, estampillas, peluches y otros artículos con la imagen del papa en Gamarra y el Centro de Lima.

A esa oferta se suman otros rubros que podrían beneficiarse de un acontecimiento de gran convocatoria, como la comercialización de recuerdos, los servicios turísticos, el transporte, la alimentación y el alojamiento. Sin embargo, no hay que confundir una oportunidad potencial con una inversión efectivamente realizada: no se dispone aquí de un balance consolidado de los gastos asumidos por estos sectores ni de una estimación oficial de las pérdidas que ocasionaría una eventual suspensión.

Para los negocios que sí hayan comprometido recursos, la principal dificultad sería la incertidumbre. Una empresa puede ajustar sus compras o aplazar una campaña si todavía no ha desembolsado todo el presupuesto; un pequeño productor que ya pagó materiales y mano de obra tiene menos margen para cambiar de estrategia.

También es importante distinguir entre los gastos recuperables y los que podrían convertirse en pérdidas. Las telas, los equipos y parte de los materiales pueden utilizarse en otros pedidos. En cambio, los estampados exclusivos, las piezas promocionales con fechas y los compromisos de producción que no puedan reutilizarse tendrían un riesgo mayor de quedar obsoletos.

¿Cómo pueden reaccionar los comerciantes ante la incertidumbre?

Mientras no exista una decisión definitiva sobre el viaje, una alternativa razonable para los negocios es evitar que la expectativa se transforme en una acumulación innecesaria de inventario.

Entre las medidas que podrían evaluar figuran las siguientes:

  • Revisar el stock disponible: identificar cuántas prendas están terminadas, cuántas siguen en producción y qué pedidos ya fueron pagados.
  • Frenar nuevos compromisos de alto riesgo: evitar compras extraordinarias o grandes tirajes basados únicamente en una fecha que todavía podría cambiar.
  • Priorizar diseños reutilizables: apostar por imágenes y mensajes que puedan venderse como recuerdos religiosos sin depender de una jornada específica.
  • Negociar con proveedores: evaluar cambios de diseño, entregas escalonadas o alternativas para reducir el costo de una eventual reprogramación.
  • Diversificar los canales de venta: utilizar tiendas físicas, redes sociales y ventas por mayor para ampliar el público más allá de quienes planeaban asistir a las actividades papales.

Estas medidas no garantizan recuperar todo el dinero invertido, pero pueden reducir la exposición de los negocios ante un cambio de calendario.

La salud del papa será determinante para definir el viaje

El contexto médico exige cautela antes de proyectar lo que sucederá con los preparativos en el Perú. El 14 de octubre, Associated Press informó que el papa había retomado su alimentación habitual y comenzado a caminar y realizar ejercicios respiratorios después de la operación. Los médicos también indicaron que todavía se esperaban resultados relacionados con los ganglios linfáticos para determinar si la enfermedad se había extendido.

El diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar y la recuperación posterior a la cirugía son factores que deberán considerarse antes de que el pontífice retome una agenda internacional exigente. Una gira de varios días implica desplazamientos, actos públicos y cambios de ritmo que deben evaluarse según su evolución clínica.

En el Perú, la incertidumbre ya tuvo un efecto sobre las actividades preparatorias: el segundo encuentro de preparación para la visita papal en Lima fue postergado. Sin embargo, una información publicada por Infobae el 14 de octubre precisó que el Arzobispado de Lima aclaró que esa decisión no afectaba, por sí misma, el viaje apostólico previsto para noviembre.

Por tanto, la postergación de una reunión organizativa no equivale a una cancelación oficial. El estado de salud del papa y las decisiones que adopte la Santa Sede serán determinantes para conocer si se mantiene el itinerario, se modifica o se aplaza.

Una visita religiosa que también movilizó expectativas económicas

La llegada de León XIV representa, además de un acontecimiento para la Iglesia católica, una oportunidad comercial para distintos negocios que anticiparon una mayor demanda de productos y servicios. En Gamarra, la confección de los polos del papa mostraron cómo los pequeños emprendedores buscaron convertir la expectativa por el viaje en ventas concretas. La producción anticipada, sin embargo, también los expone a un riesgo habitual en los negocios vinculados con eventos: invertir antes de conocer con certeza cómo se desarrollará el acontecimiento.

La magnitud de ese riesgo todavía no puede establecerse. Las cifras difundidas sobre las ventas de algunos talleres permiten confirmar que existió movimiento comercial, pero no representan necesariamente el resultado de todo el emporio ni el volumen total de inversión comprometida en el país.

La visita del papa León XIV al Perú sigue siendo, por ello, una cuestión con dos dimensiones. La primera es médica y pastoral: la recuperación del pontífice y su capacidad para realizar el viaje. La segunda es económica: cómo responderán los comerciantes que adelantaron producción, compras y campañas con la expectativa de una llegada en noviembre. Sea cual fuera el escenario, de manera unánime el Perú se viene uniendo en oración por la mejora del sumo pontífice.

cancergamarrainversiones por el papaLeon XIVpapapolosrestaurantesviaje del papa a peruvisita del Papa

Leer artículo completo en caretas.pe →