1

Lo que durante 28 años fue territorio exclusivo de corredores a pie acaba de sumar una nueva dosis de adrenalina. Los ciclistas Carlos Rodríguez y Nicolás Khoury, especialistas en freeride, desafiaron hace unos días el legendario Tobogán Macho de Coayllo, en la provincia de Cañete, al descender en bicicleta por una de las pendientes naturales más exigentes del país.

Con sus bicicletas especialmente acondicionadas para terrenos extremos, ambos deportistas se lanzaron desde la cima del cerro de 289 metros de altura, escenario de la leyenda del Volcán Ko y la Serpiente. El descenso, hasta ahora conocido por las vertiginosas carreras pedestres que se celebran cada año, adquirió una nueva dimensión sobre dos ruedas.

El freeride es una modalidad de ciclismo extremo que privilegia la destreza, el control y la capacidad de superar obstáculos naturales. A diferencia del downhill competitivo, permite mayor libertad de recorrido y exige bicicletas con suspensiones resistentes y geometrías que faciliten las maniobras en pendientes pronunciadas.

Una tradición de 28 años

El Tobogán Macho debe su nombre a la dificultad y el riesgo que supone descenderlo. El pasado 27 de septiembre fue escenario de su tradicional competencia pedestre, realizada durante el XXVIII Festival Cultural del Níspero, que reunió a participantes de Lima, Arequipa, Apurímac, Aguaytía y distintas localidades de Cañete.

El ganador de esta edición fue Leonel Acuña Espichán, quien completó el recorrido en un minuto y 27 segundos y recibió un premio de S/ 3,000. El récord de un minuto y 21 segundos, establecido en 2018, continúa imbatible.

La incursión de Rodríguez y Khoury marca un episodio inédito en la historia reciente de este atractivo de Coayllo, donde la velocidad, la geografía y la audacia se encuentran. Esta vez, los protagonistas cambiaron las zapatillas por bicicletas y llevaron el desafío a otro nivel.

carlos rodriguezCoayllonicolas khourytobogan macho

Leer artículo completo en caretas.pe →