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Perú no fue al Mundial. Y aun así el país se quedó pegado a la pantalla durante más de un mes. El partido entre Argentina y Argelia llegó a tres millones de personas por señal abierta y se quedó con el 74% del share. Brasil contra Marruecos trepó al 82%. Números de selección propia. Pero la bicolor miraba desde afuera. El hincha peruano no necesitó una camiseta en juego para encender la tele, armar la previa con los amigos y seguir cada fecha hasta la final del 19 de julio.

Ahí está el truco. La gente ya no mira un partido como hace diez años. Hoy tiene el smartphone al lado y, con él, las apuestas en vivo, que cambian minuto a minuto según lo que pasa en la cancha. Un córner, una tarjeta amarilla, un delantero que entra desde el banco. Todo mueve las cuotas. Y cada movimiento llega con estadísticas que antes solo manejaban los analistas de los clubes, como la posesión por tramos, los remates al arco o los goles esperados. El partido se volvió otra cosa. Más largo, más intenso, más propio.

El Mundial dejó cifras que el mercado peruano nunca había visto

Los números del torneo no dejan mucho margen para la duda. Según un análisis especializado del mercado, las plataformas de apuestas en Perú sumaron 273.8 millones de accesos entre junio y julio. Eso es un 86.8% más que en el mismo bimestre de 2025. Junio solo, con la fase de grupos, marcó 139.1 millones de accesos y se convirtió en el mes con más tráfico desde que existe la medición. Lo llamativo es que todo eso pasó sin la selección en la cancha.

El peruano demostró que su relación con el fútbol va bastante más allá de la bicolor, y que el Mundial funcionó como una vitrina gigante para algo que ya venía creciendo.

La pantalla grande manda pero el celular juega su propio partido

Ibope midió cómo se vio el torneo en el país y el dato es revelador. El 80% de las visualizaciones ocurrió en televisores y Smart TV, frente a un 11% en computadora y un 7% en smartphone. El partido se sigue viendo con los amigos, con los conocidos. Pero eso no significa que el teléfono quede guardado. Todo lo contrario. Mientras la tele muestra la jugada, el celular muestra las cuotas, las estadísticas en tiempo real y el mercado que se abre después de un gol. Son dos pantallas que conviven sin pelearse. Una para mirar. La otra para participar. Y esa combinación explica buena parte del salto que tuvieron las casas de apuestas durante junio y julio.

Las marcas grandes crecieron y las medianas se animaron a pelear

El reparto del mercado también se movió durante el Mundial. Una de las plataformas, por ejemplo, pasó de concentrar el 28.2% de los accesos en mayo a quedarse con el 35% en julio, más de uno de cada tres ingresos registrados en el país. El segundo operador se ubicó con el 18.8% del bimestre. Eso sí, la historia más interesante está en la mitad de la tabla. De las 46 casas que registraron actividad, 36 aumentaron sus accesos. El mensaje general es claro. Hay espacio, hay competencia y el usuario peruano compara antes de elegir dónde jugar. ¿Quién se queda con él cuando baja la euforia?

El online ya recauda más que las tragamonedas en Perú

Hasta hace poco, apostar por internet era terreno sin dueño. La Ley 31557 cambió eso y hoy el Mincetur supervisa a los operadores con licencia. El resultado se ve en la recaudación. Entre enero y noviembre de 2025, los juegos y apuestas a distancia aportaron S/ 208.8 millones, por encima de las tragamonedas presenciales, que sumaron S/ 197.5 millones. Es la primera vez que pasa. Y el Mundial empujó todavía más.

Se estima que junio y julio de este año habrían dejado unos S/ 60.5 millones al fisco, casi el doble que el mismo período de 2025. El juego online dejó de ser un fenómeno marginal. Ya es parte de la economía formal peruana.

La Premier, LaLiga y la Liga 1 mantienen encendida la pantalla

El error sería pensar que todo esto terminó el 19 de julio. El Mundial fue la chispa. Lo que viene ahora es el calendario de todos los fines de semana. La Premier League arrancó en agosto, LaLiga también, y la Champions completa una agenda sin días libres. A eso se suma la Liga 1, con su propio público fiel. El hincha que aprendió a seguir un partido con las estadísticas en la mano no va a desaprender ese hábito. Va a buscarlo en un Arsenal contra Chelsea un sábado por la mañana.

Los horarios europeos le quedan cómodos al Perú. Y el mercado lo sabe. El Mundial terminó. El fútbol que se juega del otro lado de la pantalla recién está empezando.

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