La conservación de las abejas nativas sin aguijón no solo garantiza la salud de los bosques amazónicos, sino que representa un motor económico directo para las más de 223,000 familias de pequeños productores que sostienen el sector cafetalero en el Perú. Una reciente investigación científica publicada en la revista Ciência Rural reveló que la acción polinizadora de estos insectos incrementa en un 24% la formación de frutos en los cultivos de café (Coffea arabica var. Catimor), lo que se traduce en un beneficio económico estimado en 750.89 dólares adicionales por hectárea para el agricultor.

El estudio, titulado Stingless bees diversity and pollination services in smallholder coffee farms in Peru, fue desarrollado por los investigadores César Delgado, del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP); Dani Baca Maldonado, de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza; y Rosa Vásquez Espinoza, de Amazon Research Internacional. El trabajo de campo se ejecutó en parcelas orgánicas manejadas bajo sistemas agroforestales en las comunidades de Zarumilla, en la provincia de Rodríguez de Mendoza (Amazonas), y Las Palmeras, en la provincia de Mariscal Cáceres (San Martín).

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Protagonismo de los polinizadores nativos en el agroecosistema

Durante la evaluación de la floración del café, los científicos registraron una comunidad de abejas compuesta en un 77.4% por especies nativas sin aguijón (tribu Meliponini) y en un 22.6% por la abeja doméstica introducida (Apis mellifera). En total se identificaron siete taxones de abejas sin aguijón, destacando especies como Tetragonisca angustula, Melipona eburnea y Trigona chanchamayonensis, además de los géneros Partamona, Nannotrigona y Paratrigona, siendo Partamona sp. la más abundante de todo el registro con el 30.3% de los individuos observados.

Los investigadores determinaron que esta alta diversidad produce un efecto complementario en el cultivo debido a las diferencias en el tamaño corporal, comportamiento y patrones de vuelo de cada especie. Mientras la Apis mellifera inicia su actividad más temprano y recorre las partes altas y bajas de la planta, las abejas nativas más pequeñas, como Partamona sp. y Tetragonisca angustula, operan en rangos de vuelo más cortos y localizados, concentrándose con alta frecuencia en los estratos medios e inferiores del cafeto. Esta sinergia hace que la dependencia del café hacia la polinización por insectos en estas zonas alcance el 24%, superando el promedio global estimado entre el 16% y el 18%.

Durante la evaluación de la floración del café, los científicos registraron una comunidad de abejas compuesta en un 77.4% por especies nativas sin aguijón y en un 22.6% por la abeja doméstica introducida. (Ilustración hecha con IA)

Salud del agroecosistema y resiliencia climática

Más allá del rendimiento inmediato de la cosecha, la investigación midió la estabilidad del sistema de producción a través del índice de diversidad de Shannon, el cual arrojó valores de entre 1.38 y 1.96 en las parcelas estudiadas. Este indicador confirma que los cultivos se encuentran en un buen estado de equilibrio ecológico y salud ambiental, factor determinante para sostener la productividad en los años siguientes y dotar al agroecosistema de mayor resiliencia frente a perturbaciones como sequías o brotes de plagas.

El estudio subraya que esta estabilidad responde directamente al manejo agroforestal libre de insecticidas sintéticos que aplican los caficultores locales. La asociación del café con árboles nativos y frutales como el pacay (Inga edulis), el shimbillo (Inga sp.), el ishpingo (Ocotea quixos) y la palta (Persea americana) proporciona a las abejas alimento continuo, refugio y hábitats de anidación durante todo el año, además de favorecer la retención de humedad del suelo, el control biológico y la captura de carbono.

Impacto en políticas agrarias y metas globales de biodiversidad

Los hallazgos de esta investigación trascienden el ámbito académico y se convierten en un insumo técnico fundamental para el diseño de políticas públicas y mecanismos de financiamiento agrario en el país. Al demostrar con cifras exactas la rentabilidad de conservar los polinizadores nativos, el estudio respalda la urgencia de dirigir incentivos económicos y créditos hacia modelos agroforestales con especies nativas y precios justos para la producción orgánica.

Asimismo, la generación de esta data científica contribuye directamente al cumplimiento de los compromisos asumidos por el Perú en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). En específico, los resultados se alinean con la Meta 10, referida a la gestión sostenible de las superficies agrícolas mediante prácticas amigables con la biodiversidad; la Meta 11, orientada a restaurar y mantener los servicios ecosistémicos como la polinización; la Meta 14, que busca integrar los valores múltiples de la diversidad biológica en las políticas sectoriales y flujos financieros; y la Meta 21, enfocada en garantizar que el mejor conocimiento y los datos científicos estén disponibles para guiar la gobernanza ambiental y la toma de decisiones.

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