Nadie verá la misma obra en “Geometría de la Luz”, y eso no es un accidente; así fue diseñada. Quien entre a La Galería y se ubique a la izquierda de una de las piezas de Gloria Frugone verá tonos rojizos; quien la mire desde la derecha encontrará un blanco casi puro. Y quien regrese tres horas más tarde descubrirá otra composición, porque la luz del día habrá movido las sombras y los reflejos.

La exposición reúne alrededor de veinte piezas nuevas. Son trabajos en blanco y en color, hechos de papel cortado, plegado, calado y superpuesto, a los que se suman materiales como el acrílico y el espejo de plexiglás. Con ellos, Frugone amplía su investigación hacia el reflejo y la transparencia, “Es así porque, a fin de cuentas, es el espectador quien tiene la última palabra y quien termina la obra”, afirma.

El punto de partida es la geometría, pero entendida como una herramienta antes que como un fin. “Trabajo con la precisión y la repetición porque necesito que la estructura tenga un orden, pero que ese orden no busque inmovilizar la obra, sino todo lo contrario, busque abrirla”, explica, Y es en esa apertura donde aparecen las pequeñas variaciones de luz, de profundidad y de movimiento que cada visitante percibe a su manera.

Para lograr los pliegues, los calados y la superposición de planos, la artista trabaja el papel con cortes y dobleces que luego prueba bajo la luz en el taller.
Para lograr los pliegues, los calados y la superposición de planos, la artista trabaja el papel con cortes y dobleces que luego prueba bajo la luz en el taller. / CATALINA

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