Un grupo de científicos ha desarrollado un nuevo tipo de hielo que es 10 veces más resistente que el hielo convencional y tiene propiedades sorprendentes.
El material, llamado BioPykrete, puede soportar una presión comparable a la que resiste el concreto y absorber mucha más energía antes de romperse.
El trabajo ha sido publicado en la revista Colloids and Surfaces B: Biointerfaces.
Aunque parece una idea reciente, el concepto de fabricar estructuras resistentes utilizando hielo tiene una historia bastante curiosa que se remonta a la Segunda Guerra Mundial.
Durante aquel conflicto, la Marina británica consideró construir un portaaviones utilizando hielo mezclado con pulpa de madera, un material conocido como Pykrete.
La propuesta consistía en fabricar una enorme estructura flotante sobre la cual pudieran despegar y aterrizar aviones militares, aprovechando la resistencia del hielo reforzado.
Sin embargo, los costos del proyecto aumentaron y aparecieron alternativas más prácticas, por lo que la construcción del portaaviones nunca llegó a concretarse.
Ahora, los científicos han retomado aquella idea, pero utilizando materiales mucho más pequeños y una proteína especialmente diseñada para mantenerlos unidos dentro del hielo.
En lugar de utilizar pulpa de madera, incorporaron nanocristales de celulosa, unas partículas diminutas obtenidas de un componente natural que proporciona estructura a las plantas.
Estas partículas forman una especie de red microscópica que dificulta que las grietas se extiendan rápidamente por el hielo cuando recibe una presión considerable.
Además, los investigadores añadieron una proteína diseñada para funcionar como un pegamento molecular, capaz de conectar los cristales de celulosa con el hielo.
Esta combinación permite que ambos materiales permanezcan unidos y trabajen juntos para soportar fuerzas que normalmente provocarían la fractura de un bloque de hielo.
Los experimentos demostraron que el BioPykrete soportaba aproximadamente 10 veces más presión que el hielo normal antes de fallar, alcanzando valores comparables a los del concreto convencional.
Pero los investigadores encontraron otra propiedad destacable: el material podía absorber unas 70 veces más energía antes de romperse que una muestra de hielo común.
Esto significa que, mientras el hielo tradicional suele quebrarse repentinamente, el nuevo material puede deformarse gradualmente y resistir mucho mejor la propagación de las grietas.
Los científicos consideran que podría utilizarse para construir estructuras en regiones extremadamente frías, como el Ártico y la Antártida, donde transportar materiales convencionales resulta complicado.
Como sus principales ingredientes son hielo y celulosa vegetal, también podría representar una alternativa con menor impacto ambiental para determinadas construcciones en esas regiones.
Sin embargo, todavía existen importantes limitaciones. Los experimentos se realizaron con muestras pequeñas y aún no sabemos cómo respondería el material después de permanecer años soportando grandes cargas.
Los investigadores también necesitan estudiar qué sucede cuando atraviesa repetidos ciclos de congelación y descongelación, además de comprobar su comportamiento bajo diferentes condiciones ambientales.
Por ahora, el BioPykrete sigue siendo un material experimental, pero demuestra que combinar hielo, componentes vegetales y proteínas puede producir estructuras con propiedades mecánicas inesperadas.
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