No fue garra, no fueron huevos, no fue el estadio ni el espíritu de ‘Lolo’ Fernández. Fue Alex Valera peinando una pelota al arco y encontrando un arquero adelantado y el mismo Valera metiendo otro cabezazo tras una jugada polémica. Eso fue Universitario en el 2-2 ante Melgar en la fecha 11 del Clausura. Lo simple es fácil de explicar. Un equipo pésimo, al que le pisaron excelente la pelota en casa, que sigue recibiendo goles y que tiene un entrenador que lo primero que hizo fue abrazarse a los líderes porque quizás recuerde lo que pasó con Héctor Cúper y el trabajo tiene que cuidarse. Líderes que no lideran nada.
Mira también:¿Qué hubiera pasado si Jorge Cabezudo retrocedía rápido y detenía el primer tiro del ‘9′ merengue? ¿Qué hubiera sucedido si el VAR guiaba al árbitro Bruno Pérez a revisar la posible falta de Edison Flores sobre Matías Lazo previa el segundo festejo crema?. En este momento estaríamos hablando con mucho más fuerza de lo que es notorio: Universitario atraviesa un pésimo año. Tres entrenadores extranjeros, uno interino, jugadores que se arrastran físicamente en la cancha, otros que no pueden parar una pelota y están los ‘borrados’ que por arte de magia, o de Bustos, volvieron a respirar. Enfrente un Melgar que jugó más que bien y que se fue enojado. Con un técnico, Miguel Rondelli, quien dio una conferencia de prensa que todos debieran escuchar y de la que los jóvenes que empiezan en el periodismo y son más hinchas que profesionales deberian aprender.

Recordemos algo que muchos parecen olvidar: el 29 de agosto de este 2026, la ‘U’ remontó, bajo el mando de Héctor Cúper, un partido que perdía 2-0 ante UTC de Cajamarca y lo ganó 4-2. En altura, contra un club desesperado por no descender. Entonces ¿cuál es el mérito anoche? ¿Que Melgar es más equipo que los cajamarquinos? Claro, pero Lima no es altura, los merengues estaban en casa y ayudó que los que entraron de cambio en el ‘Dominó’ tuvieron bajo rendimiento. Es decir, lo que algunos usan para inclinarse ante Fabián Bustos, Héctor Cúper ya lo había hecho y con mejor juego. Igual lo botaron al entrenador porque quizás ‘no caía bien’ en el grupo.

¿Porqué creen ustedes que Cúper ‘desterró’ a Horacio Calcaterra? Por lo que se vio en el Monumental: un volante de 37 años casi retirado que queda ridiculizado cuando hay rivales veloces, dinámicos, que no tiene reacción, que increíblemente usa la ‘10′ de la ‘U’ y que debe ser el quinto suplente o haberse ido hace años. ¿Qué hizo Fabián Bustos? “Vaya y arranque Horacio”, le dijo. Increíblemente algunos dijeron que jugó bien. Por Dios. Lo mismo pasa con Williams Riveros. Ya el hincha ni se molesta, se ríe de su nula capacidad. Bernardo Cuesta con casi 40 años lo ‘rompió’ en el área - como tantos otros también lo hicieron - y definió. En el segundo tanto le ganan el ‘vivo’ a un César Inga dormido. Con ese nivel imposible que vaya a la MLS.
A Universitario le movieron la red en 10 de 11 partidos en este Clausura, tiene 18 goles en contra (el peor registro de los 12 primeros de la tabla), Caín Fara si no está pegando está desordenado y Anderson Santamaría usa un radar viejo para tirar la posición adelantada, porque siempre falla. Pero cuidado que Fabián Bustos crea que Aldo Corzo puede ser solución y allí sí el desastre sería total. En la volante Jairo Concha demora 4 días en girar y pasar la pelota y la cinta de capitán no la puede tener Andy Polo. No la merece. Pese a todas estas ofensas a la camiseta crema, felizmente para el club está Alex Valera.

Ese atacante que llegó como apuesta desde Deportivo Llacuabamba para la temporada 2021 y al que año a año le trajeron remedos como competencia: Enzo Gutiérrez, Diego Dorregaray, Diego Churín, Sekou Gassama. Los venció a todos y ya registra 89 goles con la ‘U’ de los cuales 18 los hizo este año. El tipo pelea, la lucha y la desventaja de no saber definir con la pierna derecha la compensa un poco con un buen juego aéreo. Sin los goles de Valera, Universitario tendría 8 puntos menos en este Clausura. El mérito del artillero es mayor si tenemos en cuenta que juega en un equipo donde nadie le filtra un buen pase, nadie le mete un buen centro, nadie lo ayuda. Él se las ingenia.
Esa es la ‘U’: una escuadra con un ‘9′ que acierta y un resto que resta. Un club que se está acostumbrando a simplemente no perder, a celebrar eso y a disfrazarlo como la “garra” de un gatito.
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