Carlos Ríos Fababa, trabajador del proyecto de erradicación (PRECIP) que se desempeñaba como motosierrista en las operaciones de erradicación de coca ilegal, falleció trágicamente la tarde del 8 de octubre en la zona de intervención de Curimaná. El operario, conocido por sus compañeros con el apelativo de «Veneno», perdió la vida al ser aplastado por un árbol en las inmediaciones del punto de pernocte, presuntamente a causa de los fuertes vientos que desestabilizaron el terreno durante su jornada.

Búsqueda tras horas de ausencia

El fatal accidente ocurrió mientras Ríos Fababa realizaba labores de habilitación de madera destinada a la infraestructura básica del campamento, específicamente para la construcción de letrinas. Según los reportes del personal de campo, el trabajador salió a cumplir esta tarea aproximadamente a las 15:00 horas, en paralelo a las exigentes misiones de destrucción de cultivos ilícitos que se desarrollan en el sector.

Su prolongada ausencia pasó inadvertida hasta las 18:00 horas, momento en el que su compañero de carpa notó que no había regresado y dio la alerta inmediata a las autoridades del recinto. Tras organizar grupos de búsqueda en los alrededores del punto de pernocte, los brigadistas lograron ubicarlo a las 19:00 horas. Lamentablemente, fue encontrado bajo el tronco caído y ya no presentaba signos vitales.

Hermetismo institucional y suspensión de ingresos

El cuerpo del motosierrista fue trasladado posteriormente a la morgue de la jurisdicción para las diligencias y la necropsia de ley. Sin embargo, el suceso ha estado marcado por la falta de transparencia de las autoridades a cargo de estas peligrosas operaciones antidrogas.

A pesar de tratarse de un accidente laboral mortal ocurrido en un campamento de intervención estatal, se mantiene un absoluto hermetismo. Hasta el cierre de esta nota, el Ministerio del Interior (Mininter) no ha emitido ningún comunicado oficial público que aclare las circunstancias exactas del deceso de Carlos Ríos Fababa, ni ha informado sobre los protocolos de seguridad fallidos o el soporte legal y económico que recibirán los deudos del trabajador.

Lo único que ha trascendido de manera interna tras el siniestro es un escueto aviso impreso dirigido a los trabajadores operativos. A través de este documento físico firmado institucionalmente por el PRECIP, se comunica a todo el personal convocado para la sede Santa Lucía que la fecha de ingreso a campo queda suspendida hasta nuevo aviso. Esta disposición paraliza temporalmente la inserción de nuevos brigadistas en el terreno operativo de erradicación de hoja de coca, evidenciando el impacto directo del trágico accidente en la continuidad de las misiones, mientras la falta de explicaciones gubernamentales persiste.

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