Uno de los principales hallazgos es que, en el ámbito informal, se tuvo una marcada diferencia en su desempeño. Las empresas lideradas por mujeres, en promedio, reportaron un 36% menos ganancias o utilidades y un 15% menos ventas.
En detalle, se presentó que, en el decil inferior de la distribución del desempeño de ventas, las mujeres significan el 69% de los directivos. Sin embargo, en el decil superior, la cifra se reduce drásticamente hasta un 39%.
“En el 10% de empresas informales con menores ventas, el 69% son lideradas por mujeres. Pero en el 10% con mayores ventas, sol 39% lo son. Las mujeres están subrepresentadas en los negocios más exitosos”, resumieron de otra manera.
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De otro lado, en la distribución del desempeño de las ganancias, se observó que la proporción de mujeres directivas estuvo estable en un 60% en los cuatro primeros deciles inferiores, en el sexto decil alcanzó un máximo del 84% y, luego, descendió al 35 % en el decil superior. En términos de productividad laboral, también se afirmó menores niveles, en promedio, respecto a las dirigidas por hombres.
El documento resumió que, si bien las brechas de género se acortan en medida que las empresas crecen, se observaron menores participaciones de mujeres en las empresas con mejores resultados.
“Las brechas son mayores entre las empresas de menor desempeño, mientras que se reducen sustancialmente entre las de mejor desempeño”, analizaron sobre el sector informal.

Este patrón incide, por ejemplo, en que la dinámica interna de la empresa puede limitar el ascenso de las mujeres a puestos directivos superiores.
En el ámbito formal, por su parte, no se observan diferencias marcadas en sus indicadores de operaciones según la empresa sea liderada por hombres o mujeres, pero sí en un factor estructural: solo el 22% de las empresas formales son lideradas por mujeres.
¿Qué factores lo explican?
El reporte del BM señaló que las barreras que explican esta brecha son: menor acceso a financiamiento, redes y mercados; concentración en sectores informales y menos rentables, menor experiencia empresarial y carga de trabajo doméstico no remunerado.
Vinculado a este último factor, una explicación para las amplias brechas de desempeño en los deciles inferiores en una mayor probabilidad de que las pequeñas empresas gestionadas por mujeres operen desde el hogar. “[Esto] se vincula con menores utilidades y su concentración en sectores menos rentables”, apuntó el BM.
Al respecto, Luciana Cáceda, analista del Instituto Peruano de Economía (IPE), destacó del informe del BM que se marca una mayor brecha en perjuicio de las mujeres en los umbrales de menor productividad laboral, que precisamente es donde se concentra el ámbito informal.
“El fenómeno que ocurre, al igual que en las brechas salarios, es el de los suelos pegajosos. La brecha empieza muchos atrás, con la brecha educativa y cuando se impide que las mujeres pueda progresar o acceder a un empleo de mayor calidad”, indicó.

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